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¿Qué es el diseño humano?

Adolfo Blanco, catedrático de Universidad en el área de Organización de Empresas y experto en el Sistema de Diseño Humano, apunta las claves de esta técnica revolucionaria para conocernos a nosotros mismos y mejorar nuestro desarrollo profesional y personal

:: AMAYA ARTEAGA

El Sistema de Diseño Humano tiene en cuenta la fecha y hora de nacimiento para descubrir las cualidades y los potenciales de una persona. Adolfo Blanco, ingeniero, catedrático y consultor en organización de empresas, es experto en esta técnica, de la que habló en el marco de la iniciativa RenovAcción, organizada por la Fundación Riojana para la Innovación y el Club de Marketing de La Rioja. Durante varias sesiones celebradas durante el mes de junio, este encuentro ha afrontado la innovación personal y organizacional desde diversos enfoques y puntos de vista, suministrando a los asistentes distintas herramientas e instrumentos para mejorar el liderazgo, la gestión, las reuniones y organización de equipos o el clima de la empresa. 

Una de las claves en las que ha incidido Adolfo Blanco durante las sesiones de Renovacción ha sido la importancia de conocerse y estar bien con uno mismo para después poder transmitir esa seguridad, bienestar y equilibrio a la organización. En este paso es donde el Diseño Humano suscita especial interés. La técnica es reciente, data de 1987 y procede de la doctrina de Ra Uru Hu, un físico y empresario canadiense que vivió durante algunos años en Ibiza, donde desarrolló la Ciencia de la Diferenciación o Diseño Humano. Partiendo de la fecha y hora de nacimiento de una persona, el Diseño Humano detalla sus características emocionales y sus potenciales y, en base a estos datos, diferencia cuatro tipos esenciales de Diseño Humano:

Manifestador. Muy incontrolable, tiende a la acción y necesita libertad sin que nadie le corte o controle. Un 9% de la población corresponde a este tipo y entre ellos se encuentran, por ejemplo, Al Gore y George Bush. 

Generador. El más común, corresponde a un 70% de las personas y se caracteriza por ser capaz de responder ante la vida, de construir y reaccionar ante los hechos que le suceden más que de provocarlos. “Adolfo Suárez es un ejemplo de generador coherente según el Diseño Humano, un gran líder que supo unir, integrar y estar a la altura de los tiempos que le tocaba afrontar•, explica Adolfo Blanco. 

Proyector. Este tipo corresponde a un 20% de las personas, aquellas que ejercen de guías, coordinadores y conocedores del otro. Es el caso, apunta Blanco, de Mariano Rajoy.

Reflector. Suponen solo un 1% de la población, reflejan a quienes les rodean y pueden decepcionarse y sufrir de manera muy profunda. Por ejemplo, Michael Jackson era reflector.

Seres únicos que debemos proteger y amar

A pesar de establecer cuatro tipos generales de personas, el Diseño Humano especifica que existen 36 canales informativos y 9 centros que definen a cada ser humano de manera distinta. Por lo tanto, la teoría no unifica ni limita el dibujo que se realiza de cada persona, sino que destaca que cada ser humano es único y tiene unas características propias que lo diferencian del resto. El mismo día y hora nacieron en el mundo diversas personas y hay una parte que todas ellas comparten, la parte coherente, estable o de partida. Pero la Ciencia de la Diferenciación establece también que cada persona llega al mundo abierta al aprendizaje y, por lo tanto, sus centros se ven influenciados por todo lo que le sucede desde el momento en el que nace y las memorias que se van acumulando, lo que genera improntas diferentes e influye en el “ahora” de esa persona. 

En esta línea, Adolfo Blanco indica que es importante que, teniendo en cuenta nuestro Diseño Humano y nuestro potencial, cultivemos tres amores, lo que él define como “inteligencia actitudinal”:

- Amarse a uno mismo. Es importante que nos cuidemos, desarrollemos nuestra autoestima y estemos en equilibrio. Y, para ello, es esencial que nos conozcamos en profundidad a través de herramientas como el Diseño Humano. “Nos dicen que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos, pero si no tenemos esa referencia no podemos transmitir amor incondicional a los demás”, apunta Blanco.

- Amar a lo que nos rodea. Debemos amar de modo ecológico, pero no hay que aplicar este concepto solo a las plantas, los animales o el medio ambiente, sino también amar de forma ecológica a las personas que nos rodean, respetando su unicidad y especificidad. Solo así crearemos amor y creceremos juntos desde el respeto a nuestras diferencias. 

- Amar la tarea que realizamos. “No estamos en el mundo solo para querernos y respetarnos, sino también para crear juntos un mundo mejor de manera coordinada con el resto de personas y al que nos guste pertenecer a nosotros y a nuestros descendientes”, indica Blanco. Por eso es importante que amemos la tarea en la que cada uno destaca, para sentirnos en nuestro elemento. También en esto el Diseño Humano y el autoconocimiento resultan esenciales, ya que nos ayudan a escoger la tarea o el trabajo que más satisfacciones puede generarnos y, por lo tanto, más amaremos.