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Tecnología robótica para salvar al visón europeo de su extinción

Javier Jiménez, Gonzalo Soldevilla, Adrián Jiménez y Javier Gallardo acudieron al catálogo provincial de especies en peligro de extinción a la búsqueda de información sobre animales que estuvieron en peligro de desaparecer en La Rioja.

Sergio Moreno Laya

Dieron con el visón europeo, tremendamente amenazado por la presencia del homólogo americano. Recopilaron mucha información, y se pusieron a pensar. «El ‘brain storming’ (tormenta de ideas) fue muy importante porque los cuatro juntos nos pusimos a idear posibles proyectos que pudieran encajar en esta competición», se refiere Javier Jiménez, alumno del IES Marcos Fabio Quintiliano de Calahorra, a la ‘First Lego League’, donde en la final nacional –celebrada en Logroño recientemente– fueron reconocidos con uno de los premios más importantes, ‘A la Mejor Investigación’. 

El objetivo de esta competición era diseñar un robot que ayudara de alguna forma a un animal en concreto, a modo de aliado. Ellos lo consiguieron después de muchos meses de investigación y desarrollo. 

«En primer lugar nos habíamos decantando por desarrollar un drone que permitiera conocer la localización del visón y saber cómo se encontraba», explica Gonzalo Soldevilla. «Pero pronto descubrimos un problema que inicialmente no tuvimos en cuenta», advierte Soldevilla. Vieron que este animal sobre todo vive en la ribera de los ríos, como el Ebro, que pasa muy cerca de Calahorra, y que además es muy poco social, por lo que se esconde con suma rapidez. «Vimos que iba a ser muy complicado dar con él desde el aire». Decidieron bajar a la tierra para solventar su problema. 

Siguieron pensando antes de ponerse manos a la obra con la fase de desarrollo. Primero la investigación, luego el desarrollo y por último la innovación, en un proceso que a este grupo de alumnos les ha cambiado la forma de resolver problemas. 

«El uso de GPS para marcar la posición de los animales es muy habitual, y por tanto recurrimos a esta tecnología», indica. Su robot llegaría un receptor de señal GPS que previamente sería instalada en el animal a vigilar. «Pero esto ya está muy usado, no era nada nuevo». Había que sorprender al jurado. «Nos decantamos por la inclusión en el proyecto de la tecnología biométrica que permite conocer el estado de salud del animal, sus constantes vitales», apunta Javier Gallardo. Tenían un proyecto ganador al que dieron forma durante meses practicando el viejo truco del ensayo y error hasta alcanzar un premio que les llevará al Reino Unido a la fase mundial, para la que ya trabajan cada tarde, aunque «necesitamos del apoyo de las instituciones y las empresas para pagarnos el viaje hasta allí». 

Mientras consiguen captar la atención de patrocinadores, el director del centro, José Antonio Montón, que también les está ayudando en esta fase de financiación, explica la impronta que está dejando este programa formativo tan práctico en los alumnos participantes: «Se han tenido que formular hipótesis para ponerlas en práctica, ver que había errores y seguir adelante con una reformulación del problema en busca de una solución». Es la esencia de la educación en sí misma. Pero hay más: «Han aprendido a hablar en público, a trabajar en equipo, han hecho nuevos amigos...».