AddThis Social Bookmark Button

El camino del éxito a medida

Nájera. Cada uno ha ido superando la crisis como buenamente ha podido. Muchas empresas han logrado resistir bajo mínimos, con lo justo; otras (también muchas) se quedaron por el camino por no saber adaptarse a la nueva situación; y algunas cuantas (las menos) han conseguido el increíble hecho de salir reforzadas en este periodo negro comprendido del 2008 a esta parte. Años de sufrimiento, una década de crisis que en algunas empresas ha supuesto un verdadero reto del que han salido fortalecidas por las buenas decisiones tomadas. 

 

En Fiora, por ejemplo, se sentaron en 2008 a tomar decisiones. Dejaron a un lado la opción de coger el caramelo envenenado de vender como marca blanca, y se centraron en ellos mismos para darle una vuelta completa a la empresa, que puso sus ojos en la exportación.  

Casi una década después, estos son los datos: gestionan 300 pedidos diarios en temporada media; atienden 1.500 llamadas semanales; venden sus productos en seis idiomas diferentes (español, francés, italiano, inglés, alemán y holandés); sus platos y paneles de ducha, sus muebles de baño... ya están de forma estable en 12 países diferentes; el 70% de su facturación procede del mercado exterior; han cuadruplicado en estos diez años tanto su facturación como su superficie en planta con cinco edificios diferentes donde desarrollan su actividad empresarial. En total, se realizan más de dos millones de movimientos de almacén al año. De 67 personas han pasado a ser 82, por lo que la crisis en Fiora ha supuesto un cambio disruptivo para hacer mejor las cosas. Y en todo este proceso, la innovación, tanto de producto como en la gestión, ha tenido mucho que ver. 

Innovación de producto y de servicio para lograr la tan necesaria diferenciación en un mercado global; y la innovación en la gestión que garantiza un adecuado control de la calidad a través de una empresa conectada en lo que ahora los expertos han dado en llamar Industria 4.0 y que en Fiora lleva implantado desde los primeros años de esta década. Todo esto, en una empresa ubicada en Nájera que surgió por la apuesta de cuatro socios que vieron clara la necesidad de fabricar bajo pedido, todo a medida para que el valor del producto final se relacionara con el hecho de que no hubiera un mueble igual al otro a través de un amplio catálogo.

Fiora se ha convertido en estos últimos diez años en una marca de gran valor añadido en España y el resto de Europa, siendo líder en su sector. En 2008 se encontraron con un producto afectado por la crisis. Es sencillo de observar: cae la construcción, se compran menos pisos, se ponen menos platos de ducha, por ejemplo... Pero la empresa no quedó afectada por esta situación. Apostaron por la marca, invirtieron muchos recursos para que Fiora fuera una marca reconocible, y poco a poco fueron mejorando la gestión para hoy en día lograr otro elemento que les diferencia de la competencia. Su inversión en gestión fue enfocada directamente sobre la reducción de los tiempos de entrega de todos y cada uno de los pedidos. Otro dato que les hace ser líderes: el 50% de los platos de ducha (todos a medida y personalizados por el propio cliente) que se hacen diariamente en temporada media se envían hacia su destino al día siguiente de haber hecho el encargo. Un modelo que se adapta perfectamente a las exigencias de lo que demanda el cliente, que lo que compra lo quiere cuanto antes en su casa. 

Ha sido un proceso de gestión complejo para ser más competitivos. «Se trataba de pelear contra la visión que tienen en Alemania de la Marca España. Dudan de que las empresas españolas vayamos a cumplir los plazos. Nosotros les hemos demostrado que cumplidos muy por encima del máximo exigido», indica David Pascual, director de la planta.

Todos los procesos en Fiora están conectados a un nivel que hace diez años era inimaginable. Cada operario realiza un control de calidad del proceso anterior, y el sistema informático recoge en cada momento dónde y cómo está el producto que ha sido vendido por el departamento comercial. Tan conectado está todo que Fiora ha establecido en su web un área privada para cada cliente donde en cada momento puede ver en qué punto de la cadena de montaje o del envío se encuentra su pedido. Esto evita más de 1.000 llamadas a las semanas para ver cómo «va lo suyo», y ofrece al cliente una experiencia de compra más enriquecedora. Es el resultado final de apostar por la calidad en la innovación.