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La rebelión de las pequeñas energéticas

Cerca de 400 nuevos comercializadores se instalan en España para asaltar el mercado ofreciendo mejores precios y más tecnología

JOSÉ A. GONZÁLEZ

A finales de enero, toda la Península Ibérica se abrigaba ante una de las olas de frío más potentes de este invierno. El pasado 25 de enero a las 21.00 horas el precio mayorista de la luz superó por primera vez los 100 euros megawatios hora, según datos de la OMIE, el operador del mercado mayorista de la luz.

La constante subida de precios en la factura final ha provocado que siete de cada diez hogares españoles decidieran cambiar de comercializadora de energía en 2016, según el Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El objetivo de los cambios es abaratar las facturas. Un aumento del precio mayorista de la luz que ha llevado a los números de la electricidad a doblar sus dígitos en los recibos que reciben los clientes, lo que ha llevado a miles de consumidores a buscar alternativas.

Esta pequeña revolución de las familias españolas ha llegado a la puerta de las grandes eléctricas que ven como los números de sus contratos disminuyen al mismo tiempo que las pequeñas comercializadoras van dando pasos en un mercado muy concentrado.

Aunque desde 2014 los contadores de la luz cada vez tienen distintos revisores. Las grandes como Iberdrola, Endesa, EDP, Viesgo o Gas Natural Fenosa se encuentran ahora con nuevos competidores como Engie, Holaluz o Fenie Energía, entre otros.

Son solo tres pequeños nombres de más de 400 comercializadoras que nacieron cuando el mercado eléctrico para hogares se abrió a nuevos competidores. Endesa perdió 25.256 puntos de suministro en el segundo trimestre de 2016 por el descontento de los clientes e Iberdrola, 12.449, según el último informe de la CNMC.

Mirada más tecnológica

La migración a los nuevos protagonistas del mercado han traído nuevas facturas y, sobre todo, una mirada más tecnológica al sector de la energía. «Nuestra oferta integrada cuenta con tres componentes clave: energético, servicios y digital», señala Olivia Infantes, responsable de regulación e innovación de Engie España, a Innova+.

Con más de 2.500 clientes en España, este comercializadora renovó su imagen y filosofía en 2016 con el objetivo de «proyectarse hacia un futuro sostenible». «Trabajamos muy cerca de los clientes para proponer mejoras antes de que surjan las propias necesidades», añade Infantes.

El pasado año también fue uno de los más exitosos para los jóvenes de Holaluz. Nacida en Barcelona después de una factura de la luz desorbitada, esta pequeña energética cerró 2016 con una facturación de 100 millones de euros, 100 trabajadores y con una cifra de clientes cercana a los 100.000.

Desde el año 2007, el primer año comparable para el que Eurostat publica datos, el precio de la luz y el gas ha subido el doble que en Europa. El resultado es que los consumidores españoles son los segundos que más pagan de la Unión Europea en su cuenta energética. Sólo a Portugal le sale la factura más cara.

El precio más caro

El precio del kilovatio hora de electricidad que pagan los hogares españoles ha subido un 63%, mientras que en la eurozona lo hizo un 35% y en la Unión Europea, un 31%. En el caso de la factura del gas, los españoles son los segundos que más pagan de toda la Unión, según Eurostat. El coste de cada 100 kilovatios hora es de 8,6 euros. Sólo Suecia paga un precio superior por su gas: 11,5 euros. El coste medio de la Unión Europea es de 6,4 euros, un 26% inferior, y el de la eurozona es de 7,2 euros, un 16% menos.

Para paliar estos altos precios, las nuevas comercializadoras han centrado sus esfuerzos en marcar una estrategia innovadora para reducir el coste de la factura final. «Estamos monitorizando el ecosistema innovador para incorporar aquellas propuestas que encajan con el perfil de servicios de Engie en España. Para ello, estamos en contacto con universidades, el ecosistema emprendedor y empresas de otros sectores que consideramos que pueden enriquecernos con su experiencia», comenta la responsable de innovación de la compañía. «Tenemos un equipo específico orientado a seguir las tendencias del sector y a conocer las problemáticas que afectan a nuestros clientes con dos fines claros: solucionar problemas y anticiparnos a ellos analizando cada caso y proponiendo mejoras que incorporen, o no según el caso, los últimos desarrollos», añade Infantes.

Actividad en la que las grandes marcas del sector también ponen sus esfuerzos y sus presupuestos. El pasado ejercicio, Gas Natural invirtió un total de 59,2 millones de euros en innovación. Con esta apuesta, la energética española ha adoptado un nuevo modelo de innovación «que persigue implantar mejoras operativas y adoptar las tecnologías que aporten un mayor valor a los negocios de la empresa, en un entorno cada vez más abierto, colaborativo, cambiante y complejo», dicen desde la empresa.

Otras compañías han destinado sus esfuerzos a crear herramientas para ayudar a sus clientes a encontrar la tarifa perfecta. Este es el caso de Fenie Energía que ha creado un sistema de monitorización que permite conocer cuánto se está consumiendo en cada momento. «Este sistema nos ayuda a identificar problemas que de otra manera no podríamos detectar. Cada cliente tiene a su disposición un agente energético que le ayuda a utilizar e interpretar la información obtenida y propone medidas de ahorro realmente eficaces», destacan.

Energía verde

La mayoría de estos 400 nuevos operadores tienen dos nexos comunes. Por un lado, una mayor cercanía con los clientes y por otro, la apuesta por la energía verde, aunque la relación de España con las energías renovables no pasa por su mejor momento. 

Tras liderar este sector durante años, en los últimos meses el Ejecutivo acumula varias malas noticias. A principios de mayo, la Corte Internacional de Arbitraje (Ciadi) condenó a España a pagar 128 millones más intereses por el recorte aplicado a las ayudas a las renovables desde 2010. Además, el Ejecutivo acumula otras 27 denuncias pendientes de resolución.

Pero las pequeñas comercializadoras, que aglutinan el 7% del mercado, apuestan por la energía verde. Destaca el caso de Engie, con 86 MW de renovables en varias instalaciones de generación fotovoltaica e hidráulica.

Problemas de captación

Más allá de los problemas de infraestructuras al entrar a competir en un mercado muy concentrado como el sector energético español, una de las mayores trabas para conseguir nuevos clientes está en el desconocimiento de la población de los nuevos operadores.

A pesar del descontento con las principales energéticas del país, según revela el Panel de Hogares de la CNMC, las dudas a realizar un cambio de contrato son habituales en las casas españolas. 

La OCU ha presentado una denuncia ante la CNMC porque las grandes compañías eléctricas confunden a sus usuarios, que al final no saben qué tienen contratado y con quién. «La norma obliga a establecer una separación clara entre las comercializadoras de referencia, que tienen obligación de suministrar a los consumidores la tarifa regulada Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), de las comercializadoras del mismo grupo que ofrezcan la electricidad en el mercado libre», sentencia la OCU en su denuncia.

PIE DE FOTO: Una trabajadora en la fábrica de Engie, una de las pequeñas compañías energéticas que están revolucionando el sector. :: r. c.

PIE DE FOTO 2: Punto de recarga de Engie. :: chamussy.