La agricultura se reinventa para afrontar el futuro

La agricultura se reinventa para afrontar el futuro
Óscar Chamorro

La tecnología de última generación llega al campo para mejorar la eficiencia en un momento en que los recursos naturales escasean

J. A. GONZÁLEZ

Drones, 'big data', internet de las cosas, sistemas gps, robots. Estos son términos ya cotidianos en las grandes ciudades, ¿por qué no en los campos y la agricultura española? La digitalización y el avance de la tecnología pueden ser claves para dar un impulso que supone el 10% del Producto Interior Bruto (PIB).

El sector agrícola se enfrenta a muchos retos y uno de ellos es la pérdida de terreno cultivable. Según datos del Banco Mundial, en 1961 la superficie disponible para la agricultura en España era de 0,53 hectáreas, una cifra que se ha reducido a la mitad en 55 años (0,27 en 2016. «La agricultura es un sector en el que las herramientas que se proponen deben ser útiles y rentables», apunta Ricardo Olalla, vicepresidente de agricultura conectada para Bosch en España y Portugal.

Otro de los retos es el consumo de agua que es un bien escaso en todo el mundo y especialmente en España, donde en los últimos años se han vivido varios episodios graves de sequía. En la actualidad, el 90% del agua disponible en el país se dedica a la agricultura de regadío.

Los grandes productores tienen sistemas de gestión del agua que les permite controlar cada etapa de su producción, pero estas tecnologías no son accesibles a estos colectivos. Como consecuencia se desperdicia agua de riego por una mala gestión, que se traduce en una pérdida de productividad y un deterioro para el medio ambiente.

Sin embargo, de los más de 15 millones de hectáreas cultivables -lo que supone casi un tercio del territorio nacional-, el 85% de la superficie productiva está en manos del pequeño agricultor y la pyme. Así que la tecnología se convierte en un aliado para los productores y también para la propia tierra. «Es necesario controlar todos los factores ambientales y biológicos que afectan al cultivo para obtener la máxima eficiencia. La tecnología digital aporta sensores y herramientas, incluyendo algoritmos con inteligencia artificial basados en modelos agronómicos para hacer realidad esa agricultura inteligente», añade Olalla.

Solo en EEUU la agricultura inteligente alcanzó un valor de 7,5 billones de dólares el año pasado y la cifra aumentará hasta los 13,5 billones en 2023, según la consultora especializada Syngenta.

Datos y trazabilidad

La inteligencia artificial permite a los productores una mayor trazabilidad de su explotación y les permite conocer el momento óptimo para sembrar, regar, fertilizar o cosechar. La información acerca del estado de los cultivos se obtiene en tiempo real para analizar la evolución de indicadores como temperatura ambiental y del suelo, humedad del suelo, presión atmosférica, vigor de la planta, precipitaciones sobre el terreno o velocidad del viento.

«Muchas empresas e instituciones ya están desarrollando herramientas para mejorar la gestión de los cultivos mediante inteligencia artificial», destaca Rafael López Moya, director de Transferencia de Tecnología de PONS IP. En España, Cajamar e IBM están creando un modelo cognitivo de 'machine learning' «para proporcionar un modelo de predicción de la producción de los cultivos, que se pondrá a disposición de los agricultores a través de una aplicación móvil (app) sencilla y manejable», añade.

Por su parte, investigadores de la Universidad de Washington han creado un sistema para cambiar los grandes drones por pequeños 'aviones' naturales. Las elegidas son las abejas y serían las encargadas de recopilar toda la información sobre el campo. Para este estudio diseñaron una mochila sensor que se monta en la espalda de las abejas y pesa 102 miligramos, aproximadamente lo que siete granos de arroz crudo.