Biocarburantes, ¿una alternativa realmente ecológica al crudo?

La Unión Europea ha puesto cerco a uno de los combustibles de origen orgánico más usados en España

J. A. GONZÁLEZ MADRID.

En 2016, un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid estudió si el aceite de la freidora podría convertirse en biodiesel apto para los coches. Sus trabajos apuntaron que la única condición para que ese tipo de combustible alternativo funcione es que la acidez del aceite no supere los dos grados.

Tres años más tarde, la Coalición Holandesa por el Crecimiento Sostenible, que agrupa a ocho multinacionales entre las que destacan Heineken, Philips, Shell y Unilever, ha puesto sobre la mesa un proyecto piloto para mejorar la sostenibilidad del transporte marítimo.

Su apuesta es completar un viaje de ida y vuelta de un buque carguero entre Róterdam y Shanghái, pero con la particularidad de llevar en sus tanques, además de gasolina, biocarburantes.

El elegido por la Coalición Holandesa es biodiesel de segunda generación, elaborado con aceites de cocina usados. No obstante, la mezcla será del 20% sobre el total del combustible utilizado. Se calcula que el comercio marítimo representa el 90% de los bienes transportados y conlleva el 3% de las emisiones de CO2 mundiales, aunque se prevé que estas lleguen hasta el 15% en 2050 si no se controla la contaminación.

Por su parte, la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) estima que los biocarburantes consumidos en la UE evitan el consumo de casi 13 millones de toneladas equivalentes de petróleo.

Sin embargo, el uso de los biocombustibles genera, por el momento, mucha discusión e incertidumbre en el sector. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha aprobado la Circular 1/2019, de 13 de marzo, por la que se establecen las normas de organización y funcionamiento del mecanismo de certificación de biocarburantes y todo combustible renovable vendido o consumido con fines de transporte.

Establece los procedimientos y reglas para la solicitud de la constitución de cuentas de certificación, la expedición de certificados de biocarburantes, así como las transferencias y traspasos de estos permisos. Además, se definen los procedimientos de gestión del sistema de anotaciones en cuenta por parte de la CNMC, según el BOE.

En los últimos años, España junto a Holanda e Italia producen el 80% del biocombustible en Europa a partir del aceite de palma. Pero en marzo Bruselas publicó que la producción de este tipo de biodiesel conduce a mayores emisiones de CO2 y, además, resulta insostenible por la deforestación que genera en algunos lugares del planeta.