«Seremos capaces de imprimir nuevos tejidos con técnicas 3D»

Cristina Quílez, en los pasillos de la Universidad Carlos III de Madrid tras la entrevista./o. chamorro
Cristina Quílez, en los pasillos de la Universidad Carlos III de Madrid tras la entrevista. / o. chamorro

Matiza, no obstante, que los trabajos para conseguirlo se encuentran aún «en fases primarias»

ARANTXA HERRANZMadrid

Fue una de las primeras ingenierías biomédicas (un intermediario entre ingenieros industriales, de telecomunicaciones, médicos y biólogos) que salieron de la Universidad Carlos III de Madrid. Tras una estancia en Bélgica y un máster en bioinformática, la investigadora Cristina Quílez volvió a España donde trabaja en adaptar la impresión 3D tradicional para fabricar células y componentes biológicos con los que desarrollar sus investigaciones. El potencial de estos trabajos es amplio, pero aún deberemos esperar para ver realidades concretas, entre otras cosas porque falta una regulación clara de las aplicaciones.

- ¿Para qué se está utilizando la bioimpresión?

- Hay dos tipos de bioimpresión. Por un lado, una que se utiliza mucho para programar cirugías, especialmente de neonatos o de tumores. Antes se hace un diseño de lo que se va a operar, pero son productos inertes, no contienen seres vivos como células. Pueden ser biocompatibles (que los acepte el cuerpo), aunque no tienen células. Luego está la impresión 3D en cuyo proceso hay que incluir células o biomateriales, lo que es algo complicado. No se construyen células, sino que la impresora las deposita de una manera que tú le digas. Se extraen de biopsias de piel y las usamos para imprimir ese tejido. Mi trabajo consiste en mejorar esas pieles porque cumplen su función perfectamente, pero están incompletas. Por eso uno de mis objetivos es mejorar estas pieles a nivel estructural.

«La bioimpresión en humanos aún no está autorizada, aunque hemos implantado la piel de ratones»

«En el futuro podremos evitar experimentar con animales y usaremos modelos 'in vitro'»

- ¿Cómo es el proceso de adaptar una impresora 3D para sus investigaciones?

- Lo hacemos diseñando mecánicamente la impresora. Es parecida a una 3D normal, aunque cambia la exclusión del material. En nuestro caso, suele ser líquido y necesitamos jeringuillas. La manera de extraer es diferente para que se pueda tratar. Hay casas que hacen estas impresoras especiales para tejidos, pero suelen ser muy cerradas y nosotros preferimos adaptarlas a nuestras necesidades.

- La piel que imprimen, ¿puede valer luego para cualquier parte del cuerpo?

- Cuando imprimimos suele ser muy primitiva. Es luego, en el proceso de maduración, cuando las pieles cambian: no es lo mismo la piel de la cara que la del pie. Dependiendo de la parte del cuerpo al que vaya, evolucionará de una manera u otra. Siempre es la misma en origen, pero luego el cuerpo la hace propia.

- ¿Qué hacen luego con la piel que imprimen?

- Hemos hecho pieles 'in vitro' para no tener que coger biopsias de otros y poder investigar. También se ha probado a ver si la piel que imprimimos funcionaba en trasplantes, pero de momento se ha hecho solo en ratones porque todavía no está aprobada la bioimpresión en humanos. Pero en ratones funciona.

- El objetivo, ¿cuál es? ¿Fabricar pieles que se puedan trasplantar en personas que, por ejemplo, hayan sufrido quemaduras? ¿inyectarle un melanoma e investigar esta enfermedad?...

- Un poco las dos cosas. Hay que tener cuidado porque no sabemos cómo va a estar la legislación. Nuestro grupo de investigación siempre se ha dedicado a los quemados. La bioimpresión tiene potencial de imprimir nuevas pieles para estos pacientes, pero no sé si será factible en el terreno legal o ético. De momento vale para investigación y proporciona escalabilidad: puedes imprimir muchas pieles gracias a la automatización del proceso. Hay que tener en cuenta también que en los trasplantes de piel este tejido tiene que ser del propio paciente para que no haya rechazo. Es decir, hay que coger piel y células de la persona.

- ¿Se podrían eliminar las pruebas con animales?

- Es una de las aplicaciones que para mí tienen más futuro porque todo gira en torno a evitar experimentar con animales y, en su lugar, hacerlo con modelos 'in vitro'. Esto sí que es un campo a desarrollar.

- Es cauta respecto a las expectativas pero ¿qué se puede esperar de aquí a 10 años de la biompresión 3D?

- De los grupos de investigación empezarán a salir diferentes tejidos, algo que está empezando ya de manera muy básica. El problema principal es la biología, pues han surgido cuestiones que antes no se habían planteado. Pero de aquí a diez años sí que podrán salir tejidos que no imaginábamos y que se puedan implantar en zonas diferentes. Por ahora estamos en la fase primaria, la de diseño.

- ¿Cuáles serían los principales riesgos?

- Al final es una máquina la que está fabricando la piel, aunque el control sea de los humanos, que a veces somos nuestro peor enemigo. Si pensamos en un trasplante real, puede haber problemas éticos y, sobre todo, legislativos: quién fabrica, dónde puede estar un posible error o quién se hace responsable.

- Pero no acabaremos imprimiendo nuestros propios dientes en casa...

- No tanto porque el aspecto biológico es muy limitante. No es igual usar plástico para imprimir cualquier cosa que necesitar tejido vivo. Requiere más cuidados, mantener condiciones determinadas y eso es costoso. Si nuestras pieles fueran a ser trasplantadas en humanos, tendríamos unas condiciones mucho más restrictivas. Debería ser en un quirófano, por características de temperatura, idoneidad... Y eso es muy complicado. Las instituciones que lo tienen son muy limitadas.

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