Cobots: los robots que salieron de sus jaulas

Empresa SHAD de fabricación de maletas en Zaragoza./
Empresa SHAD de fabricación de maletas en Zaragoza.

Están diseñados para fomentar nuevos ecosistemas de trabajo. Otras caras de la economía colaborativa y la interacción hombre-robot ya son una realidad

ALBERTO FERRERASOdense (Dinamarca)

odense (dinamarca). El gran mercado de la robótica es resolver soluciones, lejos de las grandes máquinas pesadas, caras y difíciles de manejar de la industria, por ejemplo, del automóvil. Este fue el planteamiento inicial de tres expertos de la Universidad del Sur de Dinamarca, Esben Ostergaard, Kasper Stoy y Kristian Kassow quienes, en 2003, analizaron los requisitos especiales que eran necesarios para las tareas de robots destinados entonces a la industria alimentaria.

Dos años después, los tres investigadores fundaron Universal Robots, una empresa con sede en la localidad danesa de Odense, población ubicada a 147 kilómetros al oeste de Copenhague, a la que se considera en la actualidad como el 'robot valley' del sector. El objetivo de la compañía fue claro: hacer que la tecnología robótica fuera accesible ya no solo a la industria dedicada a la alimentación, sino a la pequeña y mediana empresa en general mediante el lanzamiento de robots ligeros, denominados 'cobots', que fueran muy sencillos de instalar y de programar.

HISTORIA DE LA ROBÓTICA
300 a
C. Philo de Byzantium crea el que está considerado como primer mecanismo dispensador de agua a modo de lavabo automático.
1092
Su Song idea un edificio con una torre de reloj cósmica colocada en su interior.
1495
Leonardo Da Vinci diseña el mecanismo interno de un robot con forma humanoide.
1921
Karel Capek hace la primera mención al término 'robot' en su obra de teatro R.U.R. (Robots Universales Rossum).
1954
George Devol desarrolla el primer robot programable 'Unimate'. General Motors lo introdujo después en su producción en 1960.
1973
La empresa KUKA fabrica 'Famulus', el primer robot industrial programable con seis ejes.
1974
La Universidad de Edimburgo fabrica a 'Freddy II', un robot capaz de montar bloques de madera.
2009
Universal Robots desarrolla y pone en marcha el primer robot colaborativo de la industria.

El robot colaborativo, más conocido como 'cobot', se extiende desde entonces a cadenas de montaje y puestos de producción en los que conviven con trabajadores humanos. A partir de ese momento comienza una revolución industrial del sector. Se permitirá a estas nuevas máquinas trabajar (tras someterse a evaluaciones de riesgo) fuera de las jaulas protectoras, una característica fundamental de los grandes, peligrosos y muy costosos robots industriales destinados a tareas de precisión en cadenas de montaje a gran nivel, y amortizados precisamente solo en esos lugares de producción.

La industria del cobot ha enfocado desde entonces su expansión en un mercado con demanda en trabajos de cargas ligeras, principalmente de entre 3 y 10 kilos, lo que reduce el típico despliegue de robots en industrias pasando de semanas a, como mucho, una jornada de trabajo. Su desembalaje, el montaje y la programación en él de una primera tarea sencilla suele durar menos de una hora, incluso si todo ello lo realizan operarios no experimentados.

3D intuitiva

Universal Robots ha desarrollado un sistema de programación a través de una pantalla táctil, en la que se graban las acciones mediante una visualización 3D intuitiva. El movimiento del robot se hace manualmente, y la posición elegida para cada uno de los pasos que tiene que seguir el brazo durante el proceso de producción es grabada, una a una, en la pantalla. Una vez finalizado el proceso, el cobot puede automatizar casi cualquier tarea manual, incluidas aquellas con pequeños lotes o de rápida rotación, e incluso reutilizar programas para tareas recurrentes.

Según el fabricante, su reubicación es sencilla para poder realizar otras tareas si las necesidades de la empresa así lo requiriesen, y además, minimizan el riesgo de paradas de producción gracias a su fácil reparación y a su construcción modular. Además, el montaje del brazo rotótico es genérico para cualquier tarea. Es decir, la empresa adquiere el mismo, y es ella la que aporta la pinza que, instalada en el extremo del brazo, será la que haga la tarea específica. De ahí la versatilidad de estos robots colaborativos.

En la actualidad, los cobots se encuentran ubicados dentro de la denominada cuarta revolución industrial, es decir, la que interacciona al robot con los dispositivos móviles a través del 'cloud', tanto para uso como para programación desde lugares distintos al de trabajo. Esta etapa de desarrollo está permitiendo incluso programarlos para aprender a pilotar aviones.

En marzo de 2017 se hizo un ensayo experimental integrado en el sistema militar Alias. Para ello se procedió a instalar un brazo robótico en el puesto de copiloto de un simulador profesional de Boeing 737-800. Con una pinza específica el cobot -de las e-Series fabricadas por UR-, gracias a secuencias programadas e instrucciones de voz, fue capaz de ir siguiendo los pasos necesarios para aterrizar el avión sin percances.

El mercado de los robots colaborativos está extendido en más de 15 países, incluido España. Hasta el momento, se han instalado alrededor de 23.000 robots de estas características y la previsión es que su implantación siga extendiéndose, sobre todo en sectores como el agroalimentario, la industria del mueble y el equipamiento, electrónica y tecnología, automoción y sus proveedores, sector farmacéutico y químico, y los de ciencia e investigación.

La Universal Robot Academy ofrece a estos usuarios la posibilidad gratis de poder aprender 'online' los conceptos de los robots colaborativos, reduciendo así los tiempos y costes de integración. El futuro ya es presente.

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