Una de sus impresoras 3D fabrica alimentos sostenibles y frescos. / n. machines

Comida impresa en 3D para cambiar el modelo actual

Natural Machines, con sede en Barcelona, mejora la cadena al disminuir el desperdicio de alimentos

E. MARTÍNEZ Budapest

Reducir el desperdicio de alimentos es el objetivo principal de Natural Machines, una compañía norteamericana pero con sede en Barcelona, que fabrica impresoras 3D que a su vez sirven para crear comida personalizada. Aunque por el momento solo lo están utilizando restaurantes de alta cocina para elaborar platos exclusivos y diseños novedosos, su plan a corto plazo es lanzar impresoras más económicas y sencillas para que cualquiera pueda tenerlas en su casa.

Las impresoras actuales cuestan alrededor de 600 euros y cocineros de la talla de los hermanos Torres o Paco Morales ya las tienen en sus cocinas. «Nuestras máquinas producen una cantidad mucho menor de residuos y mejoran la calidad de los alimentos», explica a Innova+ Lynette Kucsma, cofundadora de la empresa.

Aunque reducir el desperdicio de alimentos es uno de sus principales retos, la impresora creada por Natural Machines también busca poder fabricar unos platos «más personalizados y al gusto del consumidor». Kucsma afirma que no se nota en ningún aspecto que ese producto ha sido impreso en vez de cocinado de la manera tradicional, ni tampoco que se pueden imprimir cualquier tipo de alimento porque todo depende únicamente de lo que se introduzca en el tubo, desde carnes a vegetales.

«El consumidor sabe exactamente cuál es la composición de lo que come, es más sano y eficiente»

«Es una comida más sana porque sabes exactamente cuál es su composición, no tiene nada de procesado», explica la responsable. Para ella es la «mezcla perfecta» entre comida sana como si la compraras en el supermercado y la cocinaras en casa, pero con la personalización y detalles como si estuvieras en un restaurante de alta cocina.

Eficiencia en la cocina

Kucsma explica que el proyecto comenzó hace unos años, cuando su marido llegó a casa contando que habían instalado una impresora 3D en su trabajo. «No me pude quitar de la cabeza cómo imprimir algo en tres dimensiones, estaba muy intrigada», afirma. Además, una amiga quería ampliar su negocio -una panadería vegana- y pensaba cómo poder crear una mini fábrica en cada local, lo que al final le dio la idea.

Su finalidad principal desde el primer momento era que la gente pudiera personalizar sus comidas, empezara a tomar conciencia de alimentarse de forma más sana. Y ello sin olvidar mejorar la eficiencia de las cocinas de restaurantes y hogares, y reducir el desperdicio de alimentos.