Cómo defenderse del auge del odio en las redes sociales

Una joven se muestra preocupada tras haber consultado su móvil. /ANTONIO GUILLEM
Una joven se muestra preocupada tras haber consultado su móvil. / ANTONIO GUILLEM

Las denuncias ante la Policía son efectivas, mientras aparecen varias herramientas para medir la tensión que generan este tipo de ataques

JOSÉ A. GONZÁLEZMADRID

Durante 2018, Facebook borró alrededor de tres millones de publicaciones que incitaban al odio. Youtube, por su parte, eliminó de su plataforma 25.000 vídeos relacionados con el 'bullying' o acoso, o bien que hacían referencia a ello. Las redes sociales tienen un problema con el odio en sus plataformas y destinan equipos humanos para combatirlo o potentes algoritmos para su vigilancia.

Todas las redes más usadas tienen un problema y especialmente Twitter. En los últimos meses, la compañía de Jack Dorsey ha eliminado millones de cuentas falsas e inactivas para mejorar la «salud» en la plataforma. Un trabajo arduo de las tecnológicas de Silicon Valley, pero que también preocupa especialmente a los ejecutivos nacionales.

En 2017 -aún se ha publicado el balance del último ejercicio-, los delitos de odio crecieron un 11,6% con respecto a 2016, según el Ministerio del Interior. Las infracciones penales por racismo y xenofobia son las más numerosas, seguidas de las cometidos con un componente ideológico y, en tercer lugar, las que conllevan una discriminación por orientación sexual.

Esos delitos se dejan ver en muchos casos en las redes sociales y se respira la tensión. Twitter es el campo de cultivo perfecto para personas enfadadas, 'haters' -verdaderos odiadores 'profesionales' de la Red- o 'trolls' -gente que suplanta identidades digitales- que intoxican casi todo tipo de conversaciones.

Una tensión que se puede ver y palpar en directo gracias a una herramienta desarrollada por un joven vasco. Mikel Torres es su nombre y creó una web que mide en tiempo real el odio que se difunde en Twitter. La herramienta es de código abierto y permite en todo momento, aunque sin base científica, tomar la temperatura de la conversación en la red social del mundialmente famoso pájaro azul.

No es la única herramienta que permite llamar la atención sobre el mal uso de las redes sociales. En Barcelona, cerca de 400 alumnos de Secundaria (ESO) de siete institutos de la capital catalana han desarrollado un juego electrónico para luchar contra el odio y la discriminación en las redes sociales. Se trata del proyecto denominado MIST, Misión Internet Sin Trolls, y se puede jugar mediante dispositivos móviles.

El objetivo de MIST es hacer frente a la discriminación en la Red y se ha llevado a cabo teniendo en cuenta diferentes ejes: la islamofobia, el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la LGTBIfobia o el antigitanismo, entre otros. Tras un año de trabajo de los jóvenes, la app está disponible ya tanto para Android como para iOS.

Según el último informe de Interior, la mayoría de las denuncias son por injurias y amenazas realizadas a través de internet o mediante dispositivos móviles. Los 'haters' tienen un patrón de comportamiento, según los expertos.

El acoso comienza con comentarios públicos que se pueden trasladar, en ocasiones, incluso al apartado privado de la red social en cuestión. Los mensajes suelen tener además el mismo foco: sexo, ideología o religión.

Dos años de cárcel para el acoso

La última reforma de 2015 en el Código Penal introdujo en su artículo 172 el acoso persistente ('stalking') para referirse a un delito que afecta a la libertad y seguridad de la víctima. Las penas previstas para esta conducta van de tres meses a dos años de cárcel. La denuncia es efectiva tanto si se presenta ante la plataforma social a través de la que se realice, como ante las autoridades policiales. En 2014, la Policía Nacional lanzó en las grandes tiendas virtuales de Google y Apple su aplicación Alertcops, con distintas pestañas para advertir –ya sea como víctima o como testigo– de posibles delitos como el yihadismo o el acoso escolar. Una vez entre en vigor el nuevo plan del Ministerio del Interior, los delitos de odio tendrán su propio botón.

Ante este tipo de situación, la acción recomendada es el bloqueo del usuario y la denuncia del perfil del acosador. La ONG Accem tiene en marcha una campaña para salvar a un 'hater', una acción irónica para promover la conciencia crítica en la población.

Profesionales del odio

En la web savehater.accem.es ofrecen un manual para intentar ayudar a los odiadores que, en muchos casos, pueden ser prácticamente profesionales. Entre los consejos destacan el no insultar, pues «la verdad y la objetividad son los peores enemigos de los 'haters'», explican. Recuerdan, eso sí, que «en casos en los que se lancen amenazas o se llame a la violencia, siempre se ha de denunciar a las autoridades competentes».

Un informe de la ONG Stop Haters señala el blanco preferido por estos perfiles en España: mujeres jóvenes de 15 a 25 años. La mayoría de los 'haters' conocen a sus víctimas y se les puede localizar con relativa facilidad tras un «exhaustivo trabajo de campo» porque «siempre fallan en algo», explica a EFE la abogada penalista Sara Antúnez, presidenta de la asociación.