El diseño innovador que puede transformar el futuro

Foto de familia de los galardonados en la XII edición de los Premios Genio de Vocento, celebrados este año en Gijón. :: /Jorge Peteiro
Foto de familia de los galardonados en la XII edición de los Premios Genio de Vocento, celebrados este año en Gijón. :: / Jorge Peteiro

Expertos de todas las áreas coinciden en que no solo hay que buscar la estética, sino sobre todo la «utilidad» y la «mejora de la calidad de vida» para llegar a las personas

EDURNE MARTÍNEZGIJÓN.

¿La innovación siempre va ligada al diseño o el diseño en sí mismo debe ser innovador? La innovación está en la tecnología, la gastronomía, la tradición, la cultura y el diseño. Así lo demuestran año tras año las jornadas de los premios Genio organizadas por Vocento que anualmente elige un eje sobre el que repensar la innovación, en este caso en el diseño y en Gijón. Y así lo explicaron en esta XII edición los siete ponentes de la jornada antes de que esa misma noche se entregaran los premios Genio a las campañas más innovadoras del año.

«La innovación es hacer las cosas diferentes, pero sobre todo hacerlas mejor». Esa es la idea que la más joven de ellos, Núria Molliner, expresó al subir al escenario del Teatro Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Llegó con una idea clara que exponer: «A veces un pequeño gesto de diseño puede cambiar el día a día de una persona, pero también puede llegar a cambiar el mundo».

La investigadora hizo hincapié en que el objetivo de arquitectos y diseñadores debería ser quitarse las barreras mentales para poder mejorar la vida de las personas ya que no solo es un negocio, sino también «un servicio». Puso como ejemplos los edificios que son en realidad bosques verticales que alojan viviendas y que ya existen en Bogotá o Milán, construcciones nuevas a partir de residuos de obras ya finalizadas, ladrillos biodegradables para bloques temporales, etcétera.

«La innovación es hacer las cosas diferentes, pero sobre todo hacerlas mejor», explica Núria Molliner

Las ciudades crecerán exponencialmente los próximos años, el 70% de la población mundial vivirá en grandes urbes que cada vez tienen menos espacio y están más contaminadas. La solución a ello está en el diseño. «La naturaleza no tiene ningún problema de diseño, los ponemos nosotros. ¿Por qué no observar la naturaleza y aplicarla al diseño de las ciudades?», propuso Molliner. La arquitecta afirmó que «si nuestro futuro no es verde, será negro», lo que exige pensar en el rediseño de las sociedades.

Manuel Martín-Loeches fue un paso más allá. En su ponencia 'El diseño de la mente que toma decisiones' expuso que el ser humano está continuamente tomando decisiones, pero «solo gana una». El catedrático de psicobiología de la Universidad Complutense (UCM) reveló que al cerebro de las personas lo que le mueve es lo social porque está «diseñado hacia ello», ya que somos una «máquina perfecta en desentrañar mentes, percibir lo que otros tienen en la cabeza de forma inmediata e inconsciente».

Ramón Larramendi, creador del primer trineo de viento con el que «navegar» por el hielo. Sobre estas líneas, el consejero delegado de Vocente, Luis Enríquez, entre los asistentes; y, abajo, el director de CMVocento, Rafael Martínez de Vega, en la apertura de la jornada. / J. PETEIRO

Para Ramón Larramendi, uno de los pocos exploradores polares del mundo, el diseño tiene que cumplir estos principios: ecología, simplicidad logística, económico, fiable y versátil. Él ha creado el trineo de viento, que califica como «el triunfo de la simplicidad» pues con materiales sencillos consigue transportar hasta 2.000 kilos entre personal y materiales a una velocidad de entre 10 y 50 kilómetros a la hora.

El explorador explicó que en sus viajes polares se dio cuenta de que había que diseñar un medio que les permitiera «navegar por el hielo» con el objetivo de cruzar la Antártida. Su hazaña le hizo ganar el Premio Genio Azul 2019, galardón que cada año se entrega a uno de los ponentes. Se lo entregó Rafael Martínez de Vega, director general de CMVocento, por su «vocación inspiradora».

«Más allá de lo bonito»

«El diseño va mucho más allá de ser bonito», afirmó por su parte Horje Pérez, director de Innovación del Instituto Europeo de Diseño de Barcelona. Este experto apoyó la idea de la unión de lo físico con lo digital, lo sólido con lo blando y la tecnología con la artesanía. En este mismo sentido la italiana Martina Rocca, responsable de Cultura Emergente para WGSN, explicó la necesidad de unir «datos y tendencias» para poder definir las estrategias del diseño de los próximos años.

La italiana comentó diferentes puntos en los que se basa su equipo de innovación para hacer frente a los retos de futuro, como el diseño de 'micropausas' que según Rocca aliviarán la ansiedad y el estrés de una vida laboral más agitada: «Es la nueva métrica de la felicidad».

Trenes a 1.000 km/h

Hubo espacio también para recuperar uno de los proyectos tecnológicamente más impactantes de los últimos años: Hyperloop. Estas cápsulas similares a un 'mini AVE' que podrán transportar personas y mercancías a 1.000 kilómetros por hora fueron presentadas a los asistentes en los Premios Genio celebrados en Sevilla en 2016 y el responsable del proyecto español que luchaba con hacerse con una parte del desarrollo, Luis González, volvió este año para explicar cómo va su diseño.

El ingeniero destacó que Hyperloop no solo será un medio de transporte rápido, sino que sobre todo está diseñado pensando en «aportar valor a la vida de la gente», que podrían llegar a vivir en un pueblo de Suiza pero trabajar en una oficina en Madrid. Y es que esta especie de tren, que se mueve a base de propulsión y levitación, les llevaría en media hora de un sitio a otro. Los prototipos ya están fabricados a escala real en el desierto de Nevada (EEUU), por lo que el siguiente paso sería la comercialización pero falta la red de infraestructuras.

En este sentido, Juan Carlos Cubeiro señaló que «cualquier acción hay que diseñarla y generar patrones» si se quiere el éxito. El responsable de Talento de Manpower Group lamentó que en el Foro Económico de Davos se hablara de expertos del futuro pues, en su opinión, hay que hacerlo de diseñadores: «No hay que adivinar qué va a pasar, sino tratar de diseñarlo».