La Biblioteca Nacional se hace viral

Alicia Pastrana, jefa del servicio de Depósito de las Publicaciones en Línea de la Biblioteca Nacional. :: alberto ferreras/
Alicia Pastrana, jefa del servicio de Depósito de las Publicaciones en Línea de la Biblioteca Nacional. :: alberto ferreras

El organismo inicia la conservación de memes recopilados de las redes junto a otros elementos virtuales como tuits, fotografías de Instagram o vídeos de Youtube por su valor documental para el futuro

ISAAC ASENJO

madrid. Nos divierten y nos emocionan. Nos gustan y se nos meten en la cabeza. Los hay populares y exitosos. También absurdos y provocadores. Peligrosos en ocasiones. Y su vida puede ser muy variada. Desde lo efímero de las redes a lo casi eterno de la Biblioteca Nacional. Este organismo conserva ahora memes junto a otros elementos virtuales como tuits, fotografías de Instagram o vídeos de Youtube por su valor documental para el futuro. Cosa seria. De esto se encarga Mar Pérez Morillo, jefa del grupo de documentalistas que archiva las publicaciones online que en un futuro serán historia, incluidos los memes virales. Un documento valioso a la hora de entender una sociedad en el día de mañana. «Todo lo que está en Internet puede ser objeto de depósito legal si consideramos que es patrimonio documental para guardar», advierte Pérez Morillo durante una entrevista.

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Su Arhivo de la Web Española lleva almacenando sitios web españoles desde 2009, y no muchos imaginarían que parte de esos archivos serían imágenes que se comparten con éxito en las redes sociales y que en ocasiones se realizan en tono de humor sobre asuntos de actualidad o temas históricos, culturales o sociales. Se les clasifica bajo la etiqueta de 'ephemera'.

Carteles y envoltorios

¿Sabían que las bibliotecas han guardado documentos como carteles de fiestas populares, estampitas de comuniones o envoltorios de caramelos? Pues también. «Los guardamos porque tienen que ver con alguna temática determinada», cuenta Pérez Morillo, que detalla cómo el archivo dedicado a las elecciones catalanas de 2017 consta de más de 1.700 entradas o la abdicación del Rey Juan Carlos tiene más de 1.000. Son un equipo de menos de 10 personas y utilizan un software compartido con otras bibliotecas nacionales y europeas para extraer documentación en ocasiones aleatoria y también selectiva para preservarla. Cada vez hay menos libros y no es de extrañar que muchas de ellas se vuelquen con lo que proporciona Internet. La responsable apela a la función antropológica de las bibliotecas. «Ahora hay informaciones que pueden parecer poco trascendente pero en el futuro podrían ser objeto de investigación», apunta desde su ordenador en la Biblioteca Nacional. Quizá a alguien le de por investigar en unos lustros sobre los memes más recientes de la actualidad como por ejemplo los de la victoria de Pablo Casado en el Congreso del PP, las olas de calor de este verano o la polémica por la exhumación de Franco. Y de esta forma entender de alguna manera el tiempo en el que vivimos y aquellos virales que crearon.

No es posible guardarlo todo pero el organismo contiene 300 TB de almacenamiento y sigue en aumento. El criterio de selección es plural aunque es la actualidad política la que se lleva la palma en este caso. «En casi todas las colecciones se pueden encontrar memes aunque no es que los guardemos en exclusiva, sino que se incluyen por tener que ver con un evento importante. Por ejemplo en el caso de los atentados de Cataluña o en los procesos electorales se generaron muchísimos», explica.

¿Y cómo funciona? «Un software/robot rastrea con 'arañas recolectoras' y guarda todo lo que va encontrando de acuerdo con una configuración. Se combinan recolecciones masivas del dominio .es con todo tipo de publicaciones, sin restricción alguna con otras en las que se seleccionan temáticas aparte», comenta Pérez Morillo en una sala 'fría' del organismo en la que los enormes ordenadores recopilan los datos.

De las selectivas se encargan los documentalistas para elegir mejor el contenido y posteriormente ser guardados. En los casos más importantes y no previstos como por ejemplo un atentado o un accidente de grandes dimensiones, la líder de los documentalistas de la BNE explica que «debido al factor de urgencia» y que «la información va cambiando constantemente», el rastreo debe ampliarse a «todas las facetas de la información, ya sea en blogs, cuentas de Twitter de las fuerzas de seguridad del Estado, servicios de Emergencias o en los medios de comunicación digitales».