A clase con la tablet en la mochila

El colegio logroñés General Espartero integra la tecnología en el aula para los alumnos de 4º, 5º y 6º de Primaria

Justo Rodriguez
Nuria Alonso
NURIA ALONSOLogroño

Ni un libro sobre la mesa. Ni un lapicero. Una tablet por niño. No hace falta más. Así se imparten las clases de Matemáticas, Inglés, Música o Educación Física en el colegio General Espartero de Logroño. Forma parte de un proyecto pionero, Samsung Smart School, que pretende reducir la brecha digital en los centros educativos. Para ello, dota a los colegios involucrados de herramientas digitales (tablets y pantallas para el aula) y de formación específica para los profesores, uno de los puntales del proyecto, según destaca la directora del centro, Clara Martínez.

«El objetivo es integrar los dispositivos móviles en el día a día del aula», explica la responsable del colegio, que especifica que, de momento, son tres los cursos que trabajan de esta innovadora manera: Cuarto, Quinto y Sexto de Primaria. Pero en realidad, todo el colegio se afana en la actividad digital. «A veces los mayores 'apadrinan' a los pequeños para enseñarles a usar el dispositivo móvil o les presentan actividades», cuenta la docente, que considera imprescindible este aprendizaje porque convierte a los niños «en competentes para el día a día».

Justo Rodriguez

Y además, la tecnología salva uno de los escollos principales de los libros de texto: la rápida obsolescencia de los contenidos impresos.

«La motivación ha mejorado mucho, porque ¿qué niño no quiere hacer los deberes con una tablet?» clara martínez | directora del colegio espartero

El balance es gratamente positivo pero no se engaña la directora con falsos logros educativos: «No voy a decir que el que antes suspendía ahora apruebe, porque no es verdad». «Pero sí es cierto que la motivación ha mejorado mucho, por ejemplo, a la hora de hacer las tareas porque ¿qué niño no quiere hacer los deberes con una tablet?».

«Es más divertido»

Los dedos de Daniela le dan la razón. 'Vuelan' sobre la pantalla mientras sigue las instrucciones de su profesor, Álvaro, que les está explicando cómo se calculan los porcentajes sobre los precios de las rebajas y, simultáneamente, cómo se rellena una hoja de reclamaciones. Con timidez la niña, de 12 años, cuenta que prefiere hacer los deberes con la tablet: «Es más divertido, aunque nos mandan más». Y sus compañeros de pupitre asienten sonrientes, mientras su hermano mellizo, Javier, apostilla en voz baja: «Hay veces que enseñamos nosotros al profesor a saber cómo se hacen algunas cosas». Es un aprendizaje bidireccional: todos aprenden y enseñan, niños y profesores.

Justo Rodriguez

Y es que el concepto de nativo digital de los alumnos se perfecciona también con este proyecto: «Son nativos digitales, pero también huérfanos digitales», dice la directora: «Saben jugar y moverse en lo que les gusta, pero carecen de competencias prácticas, como por ejemplo adjuntar un archivo, y eso también es parte de la educación que impartimos».

«Si esto funciona bien es porque hay un profesorado implicado y con ganas para introducir la tecnología como otra manera de enseñar» elena díez-alejo | programa 'ciudadanía corporativa' de samsung

Sin embargo, no todo es aprender. El General Espartero se enorgullece de contar con un programa de integración de alumnos inmigrantes y de niños con necesidades especiales. Y en él, el programa patrocinado por Samsung también aporta su contribución: «Las tablets tienen un lapicero muy sensible pero que permite apoyar la mano y ofrece un zoom del 300%, muy útil para alumnos con grafomotricidad baja -cuenta la directora-. Eso permite que los alumnos estén mucho más integrados en todas las actividades».

Justo Rodriguez

Por su parte, Elena Díez-Alejo, del departamento de Ciudadanía Corporativa de Samsung España, relata que el 'Samsung Smart School' «es la forma de introducir la tecnología en el aula de manera totalmente transparente, cómo las herramientas tecnológicas se utilizan como medio para ayudar a cambiar metodologías». Y añade que lo más importante es la formación del profesorado: «Si esto funciona bien es porque hay un profesorado implicado y con ganas para introducir la tecnología como otra manera de enseñar». Otro de los pilares del proyecto es la experiencia que genera para el futuro: «Esto es un programa piloto gigante con una muestra representativa para ver cómo la tecnología impacta a la hora de mejorar las competencias de los alumnos».

Y también cómo se puede aplicar de forma general en los centros educativos de La Rioja. A tal efecto, Jesús Carbonell, del Centro de Innovación y Formación Educativa de la Consejería de Educación del Gobierno de la Rioja, sostiene que proyectos como el de Samsung y otros similares son los que han impulsado la realidad que progresivamente se va implantando en la educación riojana: contar con un dispositivo móvil por alumno en cada aula riojana.