El uso del motor para impulsar la aviación

D. VALERA MADRID.

La vía para alcanzar los cielos se dividió entre aquellos que apostaron por tratar de trasladar las técnicas de vuelo de las aves al ser humano mediante aparatos alados cuya única fuerza motriz era el viento y quienes decidieron usar los avances tecnológicos y sumar un motor a esa aventura. Entre el primer grupo se encuentra Otto Lilienthal. Sin embargo, el ingeniero alemán intentó incorporar los motores a sus parapentes. De hecho, en 1894 realizó varias pruebas con un motor que no dio buenos resultados. Por ese motivo decidió continuar con el desarrollo de sus planeadores sin ningún tipo de ayuda motora más allá del empuje del viento y la capacidad del piloto para batir las alas artificiales.

Sin embargo, menos de una década después de esa prueba con motor fallida, en 1903, los hermanos Wright tuvieron más suerte y marcaron el camino de la aviación para siempre. En ese primer vuelo de un avión usaron un motor de 12 caballos que permitió el movimiento de dos hélices que ayudaron a impulsar el aparato. En su mejor intento lograron que el avión se mantuviera en vuelo durante 59 segundos y recorriera 260 metros. En cualquier caso fue necesario el uso de una catapulta para impulsar el aparato. El perfeccionamiento de la técnica permitió que en 1905 fueran capaces de recorrer 39 kilómetros en 40 minutos. A partir de ahí, la evolución de los motores y de la aerodinámica en los años siguientes convirtieron a los aviones en un medio de transporte fiable y seguro.

 

Fotos

Vídeos