«La UR requiere aumentar la inversión en investigación e innovación para seguir mejorando en su labor como motor de la transformación social de La Rioja»

«La UR requiere aumentar la inversión en investigación e innovación para seguir mejorando en su labor como motor de la transformación social de La Rioja»

El rector Julio Rubio valora el papel principal de la Universidad de La Rioja para liderar la transición completa de la comunidad hacia la sociedad del conocimiento

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

Cuando Julio Rubio (Tarazona, 1963) se convirtió en rector de la Universidad de La Rioja (UR) en abril de 2016 asumió el mando de uno de los motores innovadores de la comunidad y se ponía al frente de uno de los actores fundamentales para liderar la transición completa a la sociedad del conocimiento en La Rioja.

Este año, la UR ha alcanzado el cuarto de siglo. Aunque, como Rubio explica, fue en 1992 cuando nació, “no surgió de la nada”. “Antes de la Universidad de La Rioja ya había Universidad en La Rioja. Estaban los colegios y escuelas universitarias -aclara-. De ese embrión surgió la UR, que hoy es una realidad incuestionable en nuestra región y en el panorama universitario, con más de 23.000 graduados y grupos de investigación competitivos, incluso a nivel internacional. Somos parte del Grupo 9 de Universidades y del Campus de Excelencia Internacional ‘Campus Iberus’”. Con el rector a la cabeza, la UR es “una comunidad universitaria, formada por unas 6.000 personas, que pone su talento al servicio del progreso y desarrollo de la región”.

- La Universidad de La Rioja ya ha celebrado su 25 aniversario. ¿Cuál ha sido su evolución innovadora durante todos estos años?

-La UR ha estado a la cabeza de la mayoría de transformaciones importantes que han sacudido a las universidades españolas en el último cuarto de siglo. Hemos sido pioneros en la implantación del llamado “sistema Bolonia” y también en la impartición de títulos online. Nuestro tamaño (pequeño en comparación con otras universidades) y nuestra juventud (que implica unas estructuras menos fosilizadas) nos han permitido romper las inercias que impiden innovar a otras organizaciones.

- La educación universitaria requiere de una constante actualización para ofrecer la mejor formación al estudiante. ¿De qué manera progresa la UR?

-Una Universidad digna de ese nombre innova en cada una de sus actividades. Concretamente en la UR la innovación llega desde la docencia y también a través de la administración, pues somos, en ese sentido, una organización de un tamaño suficiente como para abordar procesos de mejora continua. Y qué decir de la investigación, la hermana mayor de la innovación. Todos los investigadores por su propia definición innovan en un campo muy concreto: el del conocimiento.

«La UR pretende ser cada vez más eficaz en el servicio que ofrece a toda la sociedad. Para ello, la innovación, la tecnología y la evaluación continua son herramientas imprescindibles»

- ¿Su obligación es ir por delante de las peticiones de los estudiantes o es el propio estudiante el que motiva a la UR a no cesar en el intento de avanzar?

-Es un sistema complejo, en el que la experimentación juega un papel importante. En ocasiones las iniciativas provienen de la institución o de los docentes, pero no llegan a los estudiantes. En otras los estudiantes proponen cambios que tal vez sean irrealizables por falta de recursos. Y en algunas otras, las de éxito, confluyen propuestas y necesidades en las que docentes y discentes cooperan sin resistencias; en ésas, quién tomo primero la iniciativa es menos importante.

- ¿Dónde y cuándo considera que comienza su labor docente y dónde y cuándo debe acabar?

-Un universitario es siempre un estudiante, siga una carrera académica o se integre en el tejido socio-laboral no universitario. Por ello, y de forma natural, la Universidad acompaña a las personas que pasan por ella toda la vida. El reto en estos momentos es concretar esa tendencia innata a través de instrucción para las personas que ya tienen terminada una titulación o que en su juventud no pudieron cursar estudios universitarios, haciendo llegar la formación reglada universitaria a todas las capas de edad.

- ¿En qué proyectos tecnológicos e innovadores anda inmersa la UR y cuáles tiene en mente para el futuro a corto, medio y largo plazo?

-Difícil hacer una enumeración completa, por falta de espacio. A riesgo de ser injusto con otras iniciativas, pongamos solo un ejemplo de cada una de las fases temporales. Presente: Dialnet. Corto plazo: implantaciones de másteres con modelos flexibles de impartición. Medio plazo: administración electrónica. Largo plazo: liderar la transición completa a la sociedad del conocimiento en La Rioja.

«Nadie puede estar cerrado en nuestra sociedad a la innovación y a los avances tecnológicos»

- En el ámbito universitario, con una oferta y una competencia tan variada y global, ¿evolucionar e innovar resultan básicas para sobrevivir?

-No necesariamente. En el ámbito de las universidades públicas, su supervivencia tiene más que ver con el servicio que rinden a la sociedad. No hay competencia en ese sentido, aunque sí espíritu de superación y mejora. Sin embargo, la propia estructura funcionarial de las universidades públicas conlleva, paradójicamente con respecto al espíritu universitario, tendencias al conservadurismo. Así que el ánimo de reformar, de evolucionar para ser cada vez más útiles, es una opción que hay que marcarse explícitamente, y con la que la UR está plenamente comprometida.

- ¿Cómo persigue la UR colocarse a la cabeza de las universidades españolas y europeas en el campo de la innovación y la tecnología?

-La UR no persigue encabezar ninguna clasificación. La UR pretende ser cada vez más eficaz en el servicio que ofrece a toda la sociedad. Para ello, la innovación, la tecnología y la evaluación continua son herramientas imprescindibles.

- ¿Se puede competir con otras universidades desde una comunidad tan pequeña como La Rioja? ¿Cómo se consigue?

-Insisto en que el asunto no es competir, sino aprovechar lo mejor posible la financiación que aportan los ciudadanos a través de sus impuestos. Nuestro pequeño tamaño tiene algunas ventajas, como he señalado anteriormente respecto a nuestra agilidad para adaptarnos a los cambios, pero también algunos inconvenientes. Por señalar solo dos, nuestros grupos de investigación suelen estar compuestos de menos miembros, lo que dificulta su posicionamiento en ciertas áreas; y, por otra parte, los gastos fijos de funcionamiento de cualquier universidad hacen que nuestra financiación por alumno tienda a ser más alta que en otras instituciones más grandes. Ante estas realidades, solo nos queda emplear las herramientas de la función pública: imaginación, austeridad y compromiso con nuestra labor.

«Hay un fuerte impulso para modernizar las estructuras productivas riojanas»

- ¿Consideran a la sociedad riojana, a la comunidad educativa y a las empresas en La Rioja abiertas a la innovación y a los avances tecnológicos?

-Nadie puede estar cerrado en nuestra sociedad a la innovación y a los avances tecnológicos. Es una obligación, forzada por el signo de los tiempos. Las instituciones y empresas riojanas comparten con la UR sus fortalezas y debilidades relacionadas con tu tamaño relativo. O sería mejor expresarlo al revés: la UR es uno de los componentes de la sociedad riojana, con sus mismas características. Los esfuerzos de la UR por potenciar la innovación y la tecnología son paradigmáticos de los del resto de organizaciones de La Rioja.

- ¿La riojana es una sociedad demasiado tradicional como para ir en vanguardia en cuanto a innovación y tecnología?

-Se podría pensar que la estructura socioeconómica de La Rioja, muy vinculada al sector agroalimentario, tiene esa pátina de conservadurismo asociada tópicamente a las culturas campesinas. Sin embargo, hay un fuerte impulso para modernizar las estructuras productivas riojanas que hace que esa visión simplista sea cada vez menos cierta. Por poner un ejemplo, en el campo de la enología, y de forma coordinada con la labor docente e investigadora realizada en la UR y en el ICVV, el cambio tecnológico está acelerándose, y La Rioja no se queda a la zaga en él.

- El estar como patrono de la Fundación Riojana para la Innovación (FRI), ¿es necesario para mantener el pulso de las necesidades de la UR?

-En la FRI tenemos un doble papel. Por una parte, colaboramos para difundir los resultados de nuestros grupos de investigación, y de ese modo promover la cultura de la innovación. Por otra, nos enriquecemos con las experiencias de resto de agentes que participan en la FRI, lo que nos permite atajar uno de los males que en ocasiones acechan a la investigación universitaria, como es quedarse atrapada en problemas académicos, perdiendo el contacto con la realidad social.

«La universidad pública ejerce una labor de dinamización de la administración, puesto que su propia naturaleza está abierta a la transformación continua»

- La UR es una de las cuatro patas de la FRI junto a Administración, Empresa y Sociedad. ¿Considera que todas han vivido una evolución en innovación y tecnología paralela o ha habido alguna que ha avanzado más que las otras?

-La Administración Pública, de la que nos consideramos parte, es la que más difícil tiene los procesos de adaptación, por su tamaño y por sus propias inercias organizativas internas. Esto no es necesariamente negativo: cuando todo cambia, es conveniente que algún pilar mantenga los equilibrios. En ese sentido, la universidad pública ejerce una labor de dinamización de la administración, puesto que su propia naturaleza está abierta a la transformación continua.

- En este cuarto de siglo, ¿cuánta 'culpa' tiene la UR del avance de La Rioja como motor educativo y social en este tiempo?

-Son intangibles difíciles de evaluar. Pero está claro que nuestros egresados han permeado las empresas e instituciones riojanas, por lo que han tenido que convivir con el cambio y estoy convencido de que la instrucción recibida en nuestras aulas y laboratorios les habrá permitido liderar los procesos evolutivos en sus respectivas organizaciones. A falta de un estudio sistemático que está por realizar, yendo a mi especialidad como docente e investigador, la informática, ha sido una gran satisfacción ver cómo los titulados en Ingeniería Informática de la UR han sido claves en el desarrollo de muchas empresas tecnológicas de nuestro entorno.

- ¿Qué futuro adivina para la UR, en particular, y para La Rioja, en general, en innovación y tecnología?

-Ahora que somos conscientes, desde las instituciones y desde los agentes sociales, de la importancia de estos conceptos, el siguiente paso es convencer a la sociedad en su conjunto de su relevancia. Si lo conseguimos, es de esperar que la inversión en investigación e innovación pueda aumentar, lo que asegurará que la UR pueda seguir mejorando en su labor como motor de transformación social. Esto, a su vez, debería potenciar al resto de sectores que están apostando decididamente por adaptarse al nuevo contexto tecno-social en nuestra Comunidad Autónoma.