«Debemos seguir aprendiendo de nuestro pasado sin renunciar a construir un futuro mejor»

«Debemos seguir aprendiendo de nuestro pasado sin renunciar a construir un futuro mejor»

El bodeguero Carlos Moro considera que “apostar por la innovación es hacerlo por el desarrollo y el futuro del vino”

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

Carlos Moro (Valladolid, 1953) es el fundador y presidente de Grupo Matarromera, con presencia en seis Denominaciones de Origen a través de sus siete bodegas. El mundo del vino fluye por su sangre, la sangre de su familia, ligada a la viña durante siglos. Tradición, pasión e innovación son ejes de una vida dedicada a su amor y admiración por un mundo que ha correspondido sus esfuerzos con cariño y éxito.

La Bodega Carlos Moro es su proyecto vitivinícola en La Rioja, situado en la margen izquierda del río Ebro y con epicentro en San Vicente de la Sonsierra. Es un “desafío ilusionante” que busca situarse en la élite de la DOCa Rioja.

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-Acaba de recibir el Premio Nacional de Innovación. ¿Qué supone este galardón para usted y para el mundo del vino en general?

-Este premio supone un inmenso honor ya que es un reconocimiento al esfuerzo de las pymes que nos volcamos con el Desarrollo y la Innovación y nos anima a redoblar esfuerzos en nuestra apuesta por la I+D+i. Creo que pone en valor la apuesta que se está realizando desde el sector vinícola para elaborar vinos de la mayor calidad que posicionen en lo más alto a los productos de nuestro país en el mundo.

-El del vino es un mundo en el que la tradición es fundamental pero en el que la innovación se ha convertido en básica para seguir vivo. ¿Cómo se pueden combinar ambos aspectos?

-Apostar por la innovación es apostar por el desarrollo y el futuro no sólo del vino sino también de las propias empresas. Este ámbito es lo que hace que las organizaciones se adapten a los cambios, crezcan, avancen y subsistan.

Ocurre en todos los sectores y, por supuesto, también en el mundo del vino ya que no se elabora en la actualidad como se hacía hace 50 años. Los vinos ahora son más naturales, más saludables y gozan de una mayor seguridad agroalimentaria.

Debemos seguir aprendiendo de nuestro pasado sin renunciar a construir un futuro mejor en el que nuestros productos se sigan adaptando a los nuevos gustos de los consumidores. Nada permanece inalterable al paso del tiempo.

-Por tanto, la innovación y la tecnología son fundamentales en su sector, ¿no?

-Rotundamente sí. En mi primera etapa profesional en la administración y en puestos de alta dirección en proyectos europeos como Airbus viví en primera persona la importancia vital de la innovación promoviendo proyectos de investigación que contribuyeron a formarme una sólida perspectiva en este sentido.

Cuando fundé nuestra primera bodega, Matarromera, lo incorporé inmediatamente en la empresa, formando parte de su ADN desde el primer momento, promoviendo el cambio tecnológico en un sector eminentemente tradicional que no puede permitirse dar la espalda al desarrollo.

-¿Qué significa innovar en el mundo del vino y cómo se consigue?

-Se consigue apostando por la investigación de manera decidida. En nuestra empresa la I+D+i no sólo forma parte del departamento que lleva su nombre sino que es un aspecto transversal al resto de la organización. Forma parte de cada equipo y todos contribuyen y suman. El departamento se creó en el año 2005 y, en estos momentos, cuenta con una plantilla de nueve personas que coordinan proyectos de investigación con más de una docena de universidades, 17 institutos tecnológicos y empresas agroalimentarias y de otros sectores.

-¿Cuál ha sido la evolución de su empresa hasta ahora en cuanto a innovación y hacia dónde se dirige? ¿Y el mundo del vino en general?

-Seguimos evolucionando cada día realizando investigaciones en diversos campos. Nos sentimos muy orgullosos de haber creado nuevas categorías de producto como el vino sin alcohol o los complementos alimenticios a base del extracto polifenólico de uva tinta.

Hemos apostado desde hace años por la cosmética natural con nuestra marca Esdor presente ya en más de 20 países y ahora estamos investigando con las células madres de la vid para su aplicación en productos nuevos y funcionales.

En el campo concreto de la viticultura estamos trabajando en el desarrollo de nuevos sistemas de control y medición que mejoran la eficiencia en los procesos. Hemos incorporado el uso de tablets y drones para la visión, análisis y control de datos para llevar a cabo una adecuada agricultura de precisión e ir avanzando hacia una completa industria 4.0.

-¿Es un proceso de evolución o también ha habido un proceso de revolución?

-Un término no excluye al otro. Sin duda la aparición de la tecnología en la agroalimentación revoluciona este sector utilizando recursos disponibles inimaginables hace unas décadas, con extracción y análisis de miles de datos que mejoran la productividad y la eficiencia en aras de aumentar la calidad de los productos y de los procesos.

Un claro ejemplo de esta investigación disruptiva es la creación del vino sin alcohol, un hito totalmente revolucionario.

-¿El mundo del vino puede vivir sin innovación o es necesario un anclaje a la historia pero con la mente abierta hacia el futuro?

-Pienso que ni el vino ni cualquier otro aspecto de la vida pueden subsistir sin tener una mente abierta. La I+D+i forma parte de la esencia de la evolución y el desarrollo de la vida. Ni las empresas ni la sociedad puede permitirse el inmovilismo, es una necesidad vital.

-¿Qué hace una empresa de su carácter para mantenerse en un sector tan exigente y que implica estar en primera línea en cuanto a la innovación?

La búsqueda de la excelencia, ese es sin duda nuestro objetivo y nuestro compromiso con nuestros clientes. En un sector tan competitivo y global como el actual sólo destacarán aquellas empresas que apuesten por la diferenciación y la calidad.

-A la hora de elaborar sus vinos ¿escuchan las necesidades del cliente y o buscan sorprenderle?

-No podemos permitirnos defraudar a los consumidores. Ellos tienen expectativa en nuestros productos y eso supone un estímulo constante para nuestra organización. Debemos responder a su confianza.

Los gustos de los consumidores han ido evolucionando, si no escuchamos sus aportaciones, sus comentarios no podremos adaptarnos a sus necesidades. Nuestra filosofía es poder ofrecer a través de nuestras distintas marcas productos que satisfagan a múltiples perfiles; desde los gustos más conservadores a los más modernos, de los más clásicos a los ecológicos, etc.

-¿Ven a las bodegas de Rioja abiertas a cambiar, a evolucionar y a invertir para avanzar?

-Esta tierra es un referente en el sector. Sus bodegas tienen un gran conocimiento del mercado internacional y están apostando desde hace muchos años en el desarrollo sostenible del mundo del vino. Aún son pocas las que han apostado por invertir gran parte de su presupuesto en investigación pero no tengo dudas de que se irán sumando.

-¿Consideran a la sociedad riojana y a las pymes riojanas abiertas a la innovación?

-Esta Comunidad cuenta desde hace años con un plan estratégico liderado por el Gobierno de la Rioja que estimula la apuesta innovadora de sus empresas como vehículo de modernización de las mismas y motor económico.

-El estar como patronos de la FRI (Fundación Riojana para la Innovación) supongo que será otro aspecto necesario para mantener el pulso de las necesidades de las empresas riojanas, ¿no?

-Nos sentimos orgullosos de pertenecer a la Fundación. La labor que realizan es magnífica puesto que vinculan la innovación a todos los estratos sociales: desde los escolares a los adultos, desde los universitarios a los emprendedores…

El formato es el idóneo ya que está formado por instituciones, universidad y empresas de distintos sectores que aportan su visión estratégica y experiencia contribuyendo al desarrollo conjunto. Para nosotros es un placer formar parte y esperamos aportar nuestro granito de arena.