«La Rioja es una tierra en la que la tradición y la innovación se dan la mano»

«La Rioja es una tierra en la que la tradición y la innovación se dan la mano»

Pedro Pisonero es director general de Iberaval, una sociedad de garantía que aterrizó a finales de 2009 en La Rioja y se ha incorporado como patrono a la FRI «para mejorar»

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

Pedro Pisonero Pérez es director general de Iberaval, una sociedad de garantía (SGR), o lo que es lo mismo, una entidad semipública que va de la mano de las pymes, autónomos y emprendedores para que puedan lograr financiación para sus proyectos viables en unas mejores condiciones de precios y plazos. Lleva operando desde hace más de tres décadas, pero aterrizó a finales de 2009 en La Rioja, gracias al potente acuerdo de colaboración sellado por el Gobierno de esta comunidad autónoma y de Castilla y León, precisamente la región donde tiene origen Iberaval. Año tras año, la SGR ha registrado un avance en el respaldo financiero al tejido empresarial riojano y a estas alturas de 2017 ya ha superado el importe total prestado durante todo el pasado ejercicio. En concreto, han sido 13 millones de euros en 185 avales, con un avance del 20 por ciento en estos momentos con respecto a 2016.

-¿Qué tipo de servicios ofrecen y cuáles son sus clientes potenciales?

-Fundamentalmente servicios de financiación para abordar necesidades puntuales de circulante, pero también cargamos las tintas en proyectos exportadores y en los últimos meses hemos registrado un incremento importante en las peticiones de apoyo para iniciativas inversoras. Hay que destacar que La Rioja tiene ámbitos muy relevantes de actividad, como el sector bodeguero, que recurre bastante a nuestros servicios. De igual manera, algo que nos diferencia de otras entidades financieras tradicionales, es el asesoramiento en profundidad y un conocimiento importante del terreno empresarial.

-¿De qué manera innovan en Iberaval para satisfacer al cliente?

-Iberaval ha afrontado en los dos últimos años un importante esfuerzo en lo referido a la digitalización, pero eso ya casi podríamos decir que es el pasado. Hemos variado nuestra estrategia de captación de clientes a partir de una web que estaba pensada sólo en nosotros mismos (error) para ofrecer soluciones reales a empresas que buscaban financiación y desconocían la existencia de las sociedades de garantía. Nuestra oficina virtual ha vivido un cambio también en ese sentido y estamos implantando la firma electrónica, con vistas a algo en lo que somos líderes, la atención ágil al cliente, dado que además tenemos la ventaja de ser la SGR con un mayor número de socios: cerca de 26.000.

A ello hay que sumar la plataforma conjunta que las 19 sociedades de garantía de España acabamos de lanzar, www.conavalsi.es, que está siendo una verdadera sorpresa, en lo positivo, por la canalización de operaciones.

-El apoyo a empresarios y autónomos emprendedores es parte de su razón de ser. ¿Cómo se controla el riesgo en estas apuestas?

-Tenemos un conocimiento de campo muy bueno del empresariado, porque llevamos muchos años analizando proyectos, contamos con unos técnicos muy cualificados que abordan proyectos de hasta 150.000 euros en las propias oficinas. Y a ello hay que añadir que nuestros órganos de gestión y dirección, que sí pueden tener el lógico componente institucional, están compuestos por relevantes empresarios. Como dice nuestro presidente, “entendemos el riesgo empresarial como nadie”. Y creo que es cierto.

-¿Qué tipo de herramientas facilitan a sus clientes para sacar adelante sus proyectos?

-Nuestra función se centra en posibilitar financiación dirigida a las empresas y esto lo podemos hacer a través de avales técnicos (ante la administración) y financieros (ante entidades de crédito). A partir de esa premisa, ofrecemos todo tipo de soluciones, que van desde préstamos o créditos a nuevas herramientas como puedan ser renting, confirming, leasing o factoring, más específicos, pero también cada vez más utilizados. La clave para nosotros es la viabilidad, que el proyecto esté bien armado, y esto lo saben las cientos de empresas que han logrado financiación nuestra en La Rioja. Creo que nos ponemos en la piel del cliente y el cliente suele valorar muy positivamente nuestra respuesta a sus necesidades.

-¿Cómo se puede ir por delante de la competencia en su sector en el campo de la innovación y la tecnología?

-Sobre todo, adaptándose a lo que marca el mercado que, como le decía antes, cambia casi a cada momento. No hay que volverse loco, porque considero que las personas siempre van a tener que estar ahí, más en un ámbito como el financiero donde no estamos vendiendo camisetas o secadoras. Pero lo cierto es que hemos dejado atrás la época de los papeles en todos los sentidos, aquella en la que se abrumaba al solicitante con montones de documentos, y aquella en la que todo lo tenía que aguantar ese soporte físico. Las tecnologías, la innovación en general debe hacernos la vida más fácil, y las empresas, seamos del tipo que seamos, debemos aprovecharlo, porque todo lo que ofrece internet –lo bueno, y lo malo- nos debe hacer pensar que no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época. ¡Y hay que aprovecharlo!

-¿El cliente les dirige, ustedes dirigen y orientan, o es un camino en el que van de la mano para encontrar las mejores soluciones?

-Trabajamos con las entidades financieras, que hasta hace no mucho derivaban muchos de sus clientes a nuestras oficinas, porque nosotros contamos con un valor añadido para ellos que es clave: nuestra garantía viene bien al empresario, que puede acceder a financiación, pero también al banco, que se garantiza el cobro de los préstamos. Esto ha cambiado en los últimos años y esa labor que hemos llevado a cabo para lograr mayor visibilidad está dando sus frutos y ya muchos empresarios riojanos acuden directamente a nuestra oficina para solventar aquellas necesidades financieras que tengan. También contamos con el respaldo de la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja que, además de ser un socio protector de Iberaval de referencia (acaba de aportar medio millón de euros de capital), funciona muy bien y dirige proyectos a Iberaval para que puedan tener el siempre necesario apoyo.

-¿Cómo es su relación con el cliente?

-La labor con el cliente arranca incluso antes de que llega a las oficinas que tenemos situadas en la calle Hermanos Moroy, 1, porque se nos plantean expedientes que pueden tener mejor o peor encaje y que nosotros analizamos. Una vez estamos en contacto con el empresario, hay una tarea de análisis obvia, además de un asesoramiento que puede mejorar planteamientos iniciales, y concluye con la formalización o desestimación de la posible financiación. Como le decía antes, nosotros somos una entidad semipública, con una solvencia muy por encima de lo que marca el Banco de España, al que por cierto rendimos cuentas con periodicidad, pero también cumplimos con rigurosos criterios que son vitales para nuestros socios y para las administraciones que nos respaldan, entre ellas el Gobierno de La Rioja.

-En una sociedad de garantía como la suya, con sus particularidades, ¿cómo se puede dar un servicio local óptimo? ¿Es complicado adaptarse a cada mercado y personalizar el servicio?

-En el caso de La Rioja, creo que nos hemos adaptado muy bien al terreno. Hay muchas singularidades entre el empresariado riojano, pero creo que no me equivoco si digo que todo va de la mano, de modo que esa seriedad, visión de futuro y clarividencia que suele demostrar el riojano, que se encuentra en una de las comunidades autónomas con menor tasa de paro de España, se traslada también a un tejido empresarial potente, que exporta, que arriesga y que confía en mejorar. Esos nos transmite mucha confianza y prueba de ello es que en apenas siete años ya rondamos los 200 proyectos respaldados por ejercicio. Esto demuestra que La Rioja y sus habitantes son emprendedores, y nosotros nos entendemos muy bien con los emprendedores. La oficina que dirige Miguel Ángel Gordillo conoce a la perfección el territorio, y el servicio que prestamos es muy cercano, concienzudo y sobre todo personalizado.

-¿Consideran a la sociedad riojana y a las empresas de su sector en La Rioja abiertas a la innovación y a los avances tecnológicos?

-No tengo ninguna duda de que sí. De hecho, en nuestra operativa el sector industrial tiene un peso destacado, cosa que no ocurre de una manera tan significada en otras zonas en las que estamos presentes. Ya digo que el carácter marca y en el caso de las empresas riojanas… las hay punteras en el apartado innovador y tecnológico en el ámbito nacional.

-¿Ve a sus clientes de La Rioja abiertos a cambiar, a evolucionar y a apostar por aquellas empresas que innovan o consideran que la riojana es una sociedad demasiado tradicional como para ir en vanguardia en cuanto a innovación y tecnología?

-Los cambios cuestan, pero ocurre que cuando vemos que esos cambios aportan un valor añadido, nos ofrecen una mejora frente a lo que veníamos haciendo antes, resulta que nos adaptamos rápido. Ya le decía que creo que La Rioja es una tierra de la que otras tendrían mucho que aprender, pero es que además es una región en la que la tradición y la innovación se dan la mano. Véanse los proyectos enológicos que cada año emergen, o la agroindustria que se ha sabido adaptar y que cuenta con referentes y proyectos punteros en este territorio.

-La apuesta por incorporarse como patrono de la FRI (Fundación Riojana para la Innovación), ¿es necesaria para mantener el pulso de las necesidades con los clientes?

La Fundación Riojana para la Innovación (FRI) está haciendo una labor encomiable y nosotros tenemos claro que hemos de devolver parte de lo que nos aporta el empresariado de La Rioja a la sociedad. Somos unos firmes convencidos de la mejora constante de procesos que, como señalaba, ha de ir ligada siempre a la innovación para propiciar el desarrollo en todos los sentidos. Se da la casualidad de que prácticamente Iberaval aterrizaba en La Rioja a la par que echaba a andar la FRI. Con los patronos que la forman estamos aprendiendo muchas cosas y creo firmemente que Iberaval también puede aportar. Somos una sociedad de garantía especialmente inquieta, que apuesta por crecer. Y esta Fundación me parece un instrumento más para mejorar, que al final es lo que nos mueve, o debería mover, a todos.