En su origen, estos dispositivos fueron aplicados para evitar lesiones laborales. / R.C.

El exoesqueleto da su paso más importante

Estos armazones robóticos para personas con movilidad reducida dan el salto de la investigación al mercado

A. HERRANZ MADRID.

Los exoesqueletos se concibieron, inicialmente, como herramientas que ayudasen a determinados trabajos como subir objetos pesados y evitar así lesiones. Sin embargo, pronto se vio su potencial como ayuda y asistencia a personas con movilidad reducida. Los avances en este campo están permitiendo que, por primera vez, se lancen al mercado los primeros productos comerciales.

El estudio y la investigación de estos dispositivos se remonta a 2001. Entonces, el Departamento de Defensa de Estados Unidos puso en marcha un programa que aceleró el desarrollo de la tecnología de exoesqueletos. Como tantas otras innovaciones, el objetivo estaba el uso de estos equipos en acciones del departamento de defensa.

Sin embargo, poco a poco otros investigadores (como la española Elena García, de Marsi Bionics) empezaron a estudiar su aplicación en la industria. En muchos casos, el objetivo era hacer esqueletos que ayudaran a evitar las típicas lesiones de espalda de los operarios al levantar mucho peso. Cabe señalar que un exoesqueleto es un robot que se hace a medida de cada persona. Este armazón es el que hace la fuerza para levantar los pesos o mover las extremidades del usuario, que únicamente debe limitarse a hacer los movimientos.

Lo que en un principio estaba orientado a personas sanas y sin ningún tipo de patología (a los que se les amplifica la fuerza sin esfuerzo gracias a estos robots) pasó pronto a ser una ayuda para personas con movilidad reducida. La española Marsi Bionics fue la primera que realizó un exoesqueleto con fines terapéuticos y, además, para un menor y no para una persona adulta.

Una niña lo cambió todo

Daniela tenía tetraplejia y sus padres buscaban una solución que permitiera que su hija lograra ponerse de pie. Y llamaron a la puerta de Elena García quien, al conocer este caso, decidió solicitar un proyecto al Ministerio para abordar el problema de un exoesqueleto para pediatría y tetraplejia. Tres años después, los medios de comunicación se hacían eco del logro alcanzado: Daniela lograba caminar gracias al exoesqueleto desarrollado.

Las imágenes de esa niña caminando con un exoesqueleto dieron la vuelta al mundo y la española fue galardonada con muchos premios, también a nivel internacional. Fue, además, el comienzo de todo el desarrollo de los exoesqueletos como producto médico.

Una de las dificultades de estos exoesqueletos radica en que las partes ortoprotésicas se tienen que desarrollar a medida de cada niño. El corsé, por ejemplo es fundamental, porque tiene que sujetar bien la espalda del niño. Aunque en muchas ocasiones se empieza con una talla única, lo ideal es que esa parte fuera específica para cada niño.

Pese a la voluminosidad de estos exoesqueletos, estos aparatos son fáciles de colocar, aunque, al menos de momento, se necesita algo de formación y conocimientos para sujetarlo correctamente. Además, cada uno de estos aparatos va parejo a una aplicación con la que los terapeutas pueden generar los ejercicios y actividades que debe realizar cada paciente. Simplemente con darle al botón, el exoesqueleto camina y con él el niño, que puede además controlar con su propia intención el movimiento. Si intenta moverse, entonces el exoesqueleto detecta esa intención de movimiento y da pasos.

Parcial o total

De hecho, y aunque muchos de estos exoesqueletos son de cuerpo completo, los avances en la investigación también están permitiendo desarrollar y construir exoesqueletos parciales. Así, por ejemplo, se está desarrollando una especie de rodilla activa que sustituye al músculo (al cuádriceps) y tiene aplicación en pacientes que, por ejemplo, han tenido un ictus. También se está investigando y avanzando en el desarrollo de un exoesqueleto especialmente pensado para ancianos. En estos casos, se pretende paliar la debilidad muscular de las personas de la tercera edad.

La idea es ir generando nuevos y más variados tipos de exoesqueletos para diversas funcionalidades y que sea una mejora en el tratamiento de personas que hayan sufrido un ictus, que padezcan Parkinson o cualquier tipo de enfermedades colaterales de la tercera edad.

El primero comercial

Hasta ahora, estos exoesqueletos tenían un espacio reducido y no se comercializaban, no al menos a gran escala. Sin embargo, éste es el gran objetivo y, con él, abaratar su precio y sus costes.

LG ha anunciado recientemente su primer robot-esqueleto, el LG CLOi Suitbot, que está desarrollado para que los usuarios puedan conseguir mayor movilidad y fuerza en sus extremidades inferiores. Al mismo tiempo, mide y analiza los datos proporcionados por los propios usuarios para ofrecer actualizaciones, evoluciones y sugerir los movimientos más óptimos para cada persona.

Para este desarrollo, la compañía coreana ha contado con la colaboración de SG Robotics, una start up del mismo país que estudia y analiza cómo pueden los robots mejorar la calidad de vida de un ser humano. Ambas compañías decidieron entonces desarrollar un robot que ayudara a superar las limitaciones físicas. De este modo, gracias a una holgada y natural articulación giratoria, LG CLOi Suitbot hace posible que el usuario pueda moverse, caminar y trabajar de una manera más natural y relajada. Su estructura, basada en la forma de una sandalia, se adapta automáticamente y permite al usuario introducirse y salir del exoesqueleto de forma sencilla, diferenciando a LG CLOi Suitboit de otros robot-esqueletos.

Asimismo, LG CLOi Suitbot ofrece la posibilidad de conectarse a una red inteligente que LG desarrolla específicamente para servicios de robótica, a través de la cual puede proporcionar información y herramientas que precisan en áreas de trabajo como en producción, logística y distribución.