El futuro se fabrica en tres dimensiones

Un usuario observa varias piezas fabricadas gracias a una impresora Siemens 3-D. :: r. c./
Un usuario observa varias piezas fabricadas gracias a una impresora Siemens 3-D. :: r. c.

La multinacional Siemens impulsa el uso de la impresión 3D, un mercado en auge que se espera alcance los 26.000 millones de euros en 2021, para reducir costes y tiempo en sus fábricas

ISAAC ASENJO

madrid. Las impresoras 3D son presente y, a día de hoy, un componente más en el mobiliario de muchas empresas. Tanto el abaratamiento de los costes de producción como la rapidez del proceso de fabricación son factores que hacen que muchas compañías estén enfocando parte de su presupuesto a la compra de estos equipos.

La llamada fabricación aditiva -un proceso por el cual se crea un objeto físico a partir de la impresión sucesiva de capas de material en base a un modelo digital- prolifera en campos como la generación de energía, la industria aeroespacial, la asistencia sanitaria, el sector automotriz o los deportes de motor. Enormes multinacionales como la firma alemana Siemens están viendo el potencial de autofabricar piezas para sus componentes industriales con impresoras 3D. Se trata de una nueva solución digital para mejorar la eficiencia. De ahí que la compañía de origen germano se esté metiendo de lleno en esta industria incipiente, en cuya inversión quiere participar incluso el capital riesgo vistas sus opciones de negocio.

Para potenciar su avance en la fabricación aditiva, un mercado en auge que se espera alcance los 26.000 millones de euros en 2021, ha creado dos laboratorios en Alemania dedicados a esta tecnología. Así, en la fábrica situada en Berlín -¡-que cuenta con 3.700 trabajadores- ha establecido el laboratorio de Diseño AM (fabricación aditiva en sus siglas en inglés), dirigido a ingenieros de la compañía para que conozcan sus ventajas de su uso. «Este es un espacio donde replantearnos el proceso de diseño, incluso de productos puramente funcionales», comenta Ursus Krüger, director del grupo de investigación de fabricación aditiva y él mismo creador del laboratorio. En esta planta -en la que 58 de los trabajadores son españoles-, el equipo de diseño hace las piezas por ordenador que más tarde se ingestan en la impresora 3D, reduciendo el tiempo y mejorando los niveles de eficiencia.

La rapidez, precisión y ahorro que permite son claves en la expansión de la fabricación aditiva

Con esta tecnología se elaboran múltiples componentes, sobre todo en el sector sanitario e industrial

Piezas a golpe de 'clic'

De la misma manera, para los clientes Siemens también ha creado en Erlangen el Centro de Experiencia de Fabricación Aditiva (AMEC), donde pueden explorar la impresión 3D y experimentar los pasos de los procesos de impresión. Según la compañía, otra de las ventajas que ofrece este tipo de producción industrial es poder estar cerca del usuario para ofrecerle los pedidos bajo demanda en un tiempo mucho más reducido que se hacía en el pasado.

La impresión 3D también ayuda en medicina, aquí en una protesis de mandíbula.
La impresión 3D también ayuda en medicina, aquí en una protesis de mandíbula. / R.C.

Siemens, de hecho, es una de las compañías que más está invirtiendo en esta tecnología. Ya en 2016 la empresa adquirió el 85% de Materials Solutions, una de las organizaciones mundiales en impresión 3D. Asimismo, su división ferroviaria, Siemens Mobility, planea equipar gradualmente los depósitos de mantenimiento de los trenes con impresoras 3D industriales de última generación. Estas pueden fabricar las piezas de repuesto en tan solo unas horas, cuando se produzca la necesidad y ahorrar así el coste de almacenaje de las piezas prefabricadas.

España coge impulso

Probablemente no falte mucho tiempo para que todos tengamos una impresora 3D en nuestro hogar y podamos hacer nuestros propios zapatos, las piezas que se rompan de algún electrodoméstico o juguetes. Este tipo de tecnología está viviendo su segunda juventud, una vez acabadas las primeras patentes, lo que se ha traducido también en abaratamiento de la maquinaria.

Comenzó a usarse para hacer prototipos y ya se pueden fabricar prótesis, piezas para aviones, piel humana e incluso comida. Un mundo nuevo de oportunidades que debe verse mejor reflejado en la inversión que se destina al I+D en España, actualmente fuera de la media de la UE pese a los hitos de nuestra tecnología.

La cifra de gasto en I+D ascendió en 2017 a los 14.052 millones, un 6% más que en el ejercicio precedente. Algo máas de la mitad (54,9%) correspondió a inversión de las empresas; un 27,1% a enseñanza superior y un 17,8% a la administración pública. El 0,2% restante lo gastaron las instituciones privadas sin fines de lucro.

El reparto dista de ser el ideal porque el sector privado debería copar unos dos tercios de esta inversión. Por eso se antoja complicado alcanzar el objetivo del 2% del PIB para 2020 que plantea el Gobierno.

Además, gracias la Plataforma de Innovación Digital de Siemens, un 'software' integrado que implementa todo el proceso, desde el diseño y el desarrollo hasta la producción de vehículos, la 'startup' californiana Hackrod pretende revolucionar la industria automovilística fabricando coches y motos a medida gracias a la impresión 3D, con solo apretar un botón.

La fabricación aditiva se enfrenta, no obstante, a varios retos en los próximos años. Aunque el avance sea notable y cuente con innumerables posibilidades, aún no se encuentra en un nivel de madurez en el que pueda producir cualquier componente solo presionando un botón. Actualmente un componente impreso podría deformarse debido a las diferencias de temperaturas durante el proceso de fusión del láser. De ahí que los investigadores se centren hoy en día en cómo hacer que el camino del diseño de componentes a la producción resulte al final un proceso rutinario.

 

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