Herencia tecnológica de la llegada del hombre a la Luna

Herencia tecnológica de la llegada del hombre a la Luna

La NASA recoge en un documento algunas de las aportaciones de la carrera espacial en el día a día del común de los mortales: desde el uso del GPS a la comida deshidratada

ISAAC ASENJOMadrid

El «pequeño paso para el hombre» y «gran salto para la humanidad» del comandante del Apollo 11 -Neil Armstrong- cumple medio siglo y puede que aquel alunizaje junto a Edwin Aldrin y Michael Collins en julio de 1969 significase bastante más que el hombre pusiera un pie más allá de la Tierra. El efecto de la carrera espacial se nota en nuestra superficie terrestre gracias a las distintas aplicaciones tecnológicas, innovaciones e incluso nuevos materiales que han sido posible una vez el hombre cumpliese su sueño más antiguo de pisar la Luna. Las investigaciones realizadas han permitido mejorar telecomunicaciones, medicina o luchar contra el cambio climático. Cuando se cumplen 50 años de la llegada de la humanidad a la Luna, la NASA recoge en un documento más de 1.500 tecnologías que han beneficiado a la humanidad, mejorado la calidad de vida y promovido el bienestar económico. Desde el uso del GPS, la presencia de comida deshidratada en los supermercados o la mejora en el calzado deportivo. Todas ellas tienen su origen en la Luna.

Las misiones en el Espacio han contribuido a la revolución digital y médica a lo largo de los años. Probablemente si a alguien le preguntaran, lo primero que se le vendría a la cabeza sería Internet, los smartphones o el uso del GPS (Global Positioning System), que ha permitido que los ciudadanos no necesiten mapas de carretera para viajar. El desarrollo de la navegación por satélite ha revolucionado a su vez la aviación con vuelos más precisos y seguros.

Durante la misión del programa Apolo para llegar a la Luna, la NASA apoyó el desarrollo de sistemas de monitorización biomédica para hacer un seguimiento de las constantes vitales de sus astronautas. Todo esto a más de 300.00 km de distancia. Una tecnología universalizada que en la actualidad permite que cualquier persona con una cardiopatía u otras patologías, pueda beneficiarse de sensores para mantener constantemente vigilado su estado de salud.

Aunque las aplicaciones de la investigación espacial en medicina son amplísimas. Desde los filtros en la visualización de radiografías a los escáneres TAC (Tomografía Axial Computerizada) que permiten tomar imágenes del interior del organismo para detectar tumores o patologías óseas.

En el desarrollo del primer viaje espacial, los astronautas necesitaban que sus trajes fueran aislantes para protegerse del frío, el calor y la radiación, así como que en ningún momento les faltase el oxígeno bajo ese armatoste. Y todo esto hizo que los humanos pudieran operar a temperaturas extremas en la Tierra, beneficiándose de ello los profesionales de emergencias como bomberos y militares gracias a materiales ignífugos a base de fibra de polibenzimidazon (PBI) que se utiliza para proteger del fuego.

El material de las botas lunares desarrollado por la NASA también ha sido implementado en zapatillas deportivas para mejorar la absorción del impacto y resistencia. Según una edición de 1991 de la revista Spinoff de la NASA , Al Gross, un ingeniero del programa Apolo mejoró el calzado deportivo para eliminar la pérdida de amortiguación causada por el peso corporal.

Y si hay que adentrarse en lo más cotidiano, pensar en el transporte público o privado a la hora de ir al trabajo es relacionarlo directamente con la innovación espacial. Los astronautas no inventaron la rueda, pero algo han tenido que ver con sus mejoras. Todo el equipamiento para vuelos espaciales y a grandes alturas requiere en la mayoría de casos materiales o refuerzos especiales y así fue para los paracaídas que se abrían en las tomas de tierra de los Viking de la NASA en Marte. El fabricante de neumáticos Goodyear desarrolló un material con una estructura molecular en cadena, la cual le daba una fuerza cinco veces mayor a la del acero para estos paracaídas especiales. Y si funciona para el espacio también para la tierra firme. Así, lo aplico a su producto fabricando un nuevo neumático que esperaba durar 10.000 millas más (unos 16.090 kilómetros) que los neumáticos convencionales.

Lo mismo que ahora resulta más sencillo trasladarse de un lugar a otro gracias a estos desarrollos, también esto ha hecho más llevadera la maternidad-paternidad debido al uso de materiales hidrófilos, capaces de absorber líquido en abundancia. Los pañales desechables y los astronautas también tienen cosas en común.

Beber agua o la comodidad de dormir

La transferencia de tecnología es un tema complejo y difícil de calibrar con precisión. La NASA ha modificado nuestras vidas en cosas que no imaginamos. Por ejemplo, tomar agua en órbita mejoró los filtros caseros. El sistema que desarrolló junto a otras compañías para limpiar el agua y reaprovecharla se ha usado comercialmente y en situaciones de dificultad como campos de refugiados o tras desastres naturales.

También hizo que la siesta resultara algo más cómodo. La espuma de memoria es el material con el que se crearon los primeros asientos de las naves espaciales para proteger a los tripulantes en los aterrizajes. En la actualidad, ese versátil material, capaz de tomar cualquier forma, es utilizado para elaborar colchones y protectores internos para cascos, que absorben cualquier tipo de golpe. La tecnología que se utiliza para la creación de asientos destinados a mejorar la postura también cuenta con ese tipo de espuma. El material es capaz de distribuir uniformemente el peso y la presión, por lo cual brinda un mejor soporte.

Los vuelos al espacio inspiraron o ayudaron a mejorar incluso nuestras compras gracias a los sistemas electrónicos para procesar las operaciones y las transferencias de crédito que provienen de los procedimientos que utilizaba el programa Apolo para comprobar que las naves y cohetes estuvieran listos para el despegue.

De igual modo han tenido una relevancia especial en el tema alimenticio. La comida deshidratada y algunos suplementos alimenticios empezaron siendo para astronautas y hoy en día es algo bastante habitual verlos en supermercados. Más allá de las propiedades organolépticas, estos alimentos duran mucho más y es una cualidad imprescindible para llevar a una misión espacial. Sería imposible concebir la vida moderna sin los beneficios que desde el espacio siguen cayendo a la Tierra.

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