La innovación en la arquitectura se alía con la enseñanza

Una clase del Liceo Europa diseñada por el estudio Rosan Bosch. ::/K. Wendt
Una clase del Liceo Europa diseñada por el estudio Rosan Bosch. :: / K. Wendt

Los espacios educativos bien diseñados pueden ayudar a mejorar el aprendizaje en torno a un 16% en un año

A. HERRANZ

Espacios abiertos que favorecen la relación entre alumnos y profesores, potencian el desarrollo de habilidades (capacidad de comunicación, autonomía, visión global), impulsan el aprendizaje a través de experiencias, promueven la adquisición de competencias (como el pensamiento crítico) y propician una mejor comprensión de la materia y la propia capacidad de aprendizaje... El último estudio sobre 'clever classrooms (clases inteligentes)' realizado por la organización HEAD Project sostiene que los espacios educativos bien diseñados pueden mejorar el aprendizaje de los estudiantes en torno a un 16% en solo un año. El informe señala que un cuarto de ese impacto se puede relacionar con el grado de propiedad y flexibilidad que aporta el diseño del espacio.

Pero, como defiende Rosan Bosch, fundadora y directora creativa de Rosan Bosch Studio (que planifica a nivel mundial espacios educativos innovadores y lúdicos), el diseño por sí solo no es nada, sino que debe estar pensado en conjunto con las metodologías pedagógicas de una escuela y con la manera de organizarse. Es decir, deben conjugarse para crear espacios de aprendizaje que permitan el desarrollo educativo.

En las conferencias Education Design organizadas por 3g Smart Group, la diseñadora aseguraba que «si negamos alguno de esos tres componentes no conseguiremos integrar el cambio de cultura. Para tener impacto, es crucial que el diseño vaya mano a mano con la pedagogía y la organización. Los profesores deben estar preparados para utilizar las nuevas herramientas educativas, mientras que la organización debe adaptar su planificación, horarios y las condiciones de trabajo de los docentes para facilitar nuevas maneras de dar clases».

Francisco Vázquez, presidente de 3g Smart Group, sostiene que «no se trata de estigmatizar los diseños anteriores, que responden a culturas y sistemas educativos de otras épocas, sino de ajustar los espacios escolares o universitarios a los nuevos retos y objetivos de la educación». «El diseño de las aulas y de los centros es una de las palancas -afirma- que puede favorecer ese cambio».

La escuela infantil de Liceo Europa en Zaragoza, diseñada por Rosan Bosch Studio, es una de las que ha apostado por ello. Creó un espacio donde los niños se encontraran con un mundo donde jugar y explorar a la vez.

«El diseño es clave para estimular a los niños, potenciar su curiosidad y ofrecerles herramientas para que aprendan cómo aprender mejor», defiende Bosch. A su juicio, «cuando nos enfrentamos a un futuro tan incierto, lo más importante es la motivación, que los estudiantes perciban el aprendizaje como un proceso de por vida».

Pero, ¿se pueden seguir pautas? Los expertos afirman que lo importante es no caer en modas o copiar modelos. «El diseño debe favorecer el tipo de aprendizaje que la escuela quiere ofrecer, mejorar la educació potenciando la personalización», coinciden.