INNOVAR PARA PROSPERAR

INNOVAR PARA PROSPERAR

Desde que fundé Matarromera hace casi 30 años, siempre he creído y apostado por la innovación como herramienta de competitividad para el desarrollo de la empresa. La constante adaptación ha sido esencial en mi actividad empresarial y la manera en la que entiendo mi trabajo al frente del grupo de empresas que presido. La innovación es uno de nuestros pilares básicos, y el compromiso en el que están involucrados todos los departamentos de la compañía. Sin innovación no hay progreso, ni futuro, ni posibilidades de mayor bienestar social.

Hace falta otorgar a la innovación un papel protagonista en la economía del futuro, se debe invertir más en conocimiento para poder prosperar como país. Soy tremendamente optimista con los españoles y su espíritu innovador. Concretamente, en el sector vinícola hemos venido empleando de forma eficiente los medios que teníamos a nuestro alcance para convertir las nuevas ideas en productos, con un respeto profundo al medioambiente. Esta cultura corporativa nos ha llevado a poner en marcha en la empresa más de 60 proyectos de I+D+i nacionales e internacionales y nueve patentes englobadas en diferentes líneas de investigación, en campos alejados en principio del vino. Entre ellas se encuentran la mejora de procesos, el diseño de vinos sin alcohol, la extracción de polifenoles, el desarrollo de cosméticos funcionales de alta gama y el de complementos beneficiosos para la salud entre otros. Con estos productos hemos salido de nuestra zona de confort y nos hemos acercado a un público ajeno en principio al mundo vitivinícola; hemos traspasado fronteras, hemos estimulado la creatividad, desafiado la inercia, superado obstáculos y asumido riesgos.

En definitiva, nos hemos atrevido a innovar. Y ese atrevimiento, ese descaro que, en ocasiones, nos ha llevado a lanzarnos al vacío es, precisamente, el que nos ha hecho ocupar un puesto privilegiado en el sector agroalimentario de nuestro país y ser referentes a nivel internacional.