Lingüistas computacionales, una salida laboral inesperada

Son los filólogos encargados de que las máquinas nos entiendan cuando hablamos con ellas

A. HERRANZ

madrid. Los estudiantes de Letras tienen una nueva salida laboral. De los 439.881 alumnos de licenciaturas matriculados en 2017 en España, solo 19.892 estaban en las facultades de Filología (hispánica, inglesa, árabe...). Aunque las salidas laborales de esta carrera son más amplias de lo que suele imaginarse, hace poco tiempo se ha abierto un nuevo campo con el lingüismo computacional

«Las tecnologías del lenguaje son poco conocidas en general», explica Nuria Bel, catedrática de Tecnologías del Lenguaje de la Universitat Pompeu Fabra. Y, sin embargo, puede decirse que hay una demanda específica de lingüistas computacionales con un grado en Lingüística, Filología o Lenguas Aplicadas.

«Este aumento, en buena medida, está relacionado con al auge de los asistentes conversacionales, aunque no únicamente», explica Bel. Si tenemos en cuenta, además, que estos productos pueden llegar a convertirse durante los próximos diez años en los únicos gestores de la interacción de las empresas con los clientes, la demanda de esos profesionales tiene visos de seguir creciendo más ejercicios.

La mayoría de las empresas de este sector son pymes; solo el 8% grandes

Y todo ello, además, con salarios al alza. Según el portal de empleo tecnológico británico IT Jobs Watch, el sueldo medio para dicha profesión es de 57.500 libras (más de 63.000 euros), lo que supone un alza anual de más del 16%.

Según el Estudio de Caracterización del Sector de Tecnologías del Lenguaje, hay 127 empresas en España que trabajan en ello, en su mayoría microempresas y pymes; solo un 8% son grandes empresas. Y tres de cada cuatro (el 75%) contrataron en 2017 personal especializado en actividades relacionadas con el procesamiento del lenguaje natural, la traducción automática y los sistemas conversacionales.

Mayoría femenina

Aquí la brecha de género es menor que en otros sectores pues la actividad de tecnologías del lenguaje es multidisciplinar, en la medida que precisa de lingüistas y de programadores o técnicos. «Es una referencia implícita al hecho de que la mayoría de lingüistas son mujeres, lo que confirma que están empleando realmente a estas profesionales», subraya la catedrática.

En su opinión, «en general, a los lingüistas no se les exigen conocimientos de programación, aunque se valoran». El verdadero interés de las empresas en estos perfiles está en sus capacidades lingüísticas. Es decir, en la formalización del lenguaje y elaboración de datos para asistentes conversacionales.

«Es muy relevante también su participación en tareas de evaluación y validación de los sistemas, y se requiere que estén formados en uso de herramientas de tecnologías lingüísticas», explica Bel.

Las facultades de Filología españolas ofrecen ya formación específica de este ámbito. La Universidad Pompeu Fabra lo hace desde 2009 como grado en Lenguas Aplicadas, la Complutense de Madrid desde 2011 con un itinerario específico en Lingüística Computacional, así como las de Cádiz y Barcelona.

Sin embargo, la catedrática teme que ante este boom se corra el riesgo de que «nuestra especialización quede sepultada bajo el título de inteligencia artificial y que se asocie únicamente con informática».