Más luces que sombras entre las 'startups'

Carlos Mateo. :: /R.C.
Carlos Mateo. :: / R.C.

España lleva dos años consecutivos recibiendo más de 1.000 millones de inversión anual para financiar estas nuevas compañías, a la espera de convertirse en una nación emprendedora si la política elimina las barreras actuales

JOSÉ A. GONZÁLEZ

Si por números fuera, España casi podría ser vista como un paraíso emprendedor. En 2017 superó por primera vez los 1.000 millones de euros de inversión anual en el desarrollo de empresas incipientes o 'startups', tras dispararse un 33%. Una expansión que se mantuvo en 2018 con otro récord -1.227 millones-, aunque su crecimiento interanual se desaceleró algo pese a registrar una fortaleza notable: un 22%.

Pero este incremento ha sido gracias, en parte, a una sola ronda de aportaciones: la hecha por la multinacional sudáfricana de medios Naspers en la española Letgo en agosto por 430 millones, que supone casi un tercio (32,7%) de lo captado por el sector el año pasado. Lejos quedan los 840 millones en 2016 y los 568 millones de 2015.

Sin embargo, enero pasado ya se cerró con una cifra de inversión a la baja, con un total de 61,5 millones de euros. Muy lejos de los 183,2 y 214,2 millones registrados en los mismos meses de 2017 y 2018, respectivamente.

Un total de 4.115 nuevas 'startups' tenían nacionalidad española en 2018, la mitad que en Londres

«España tiene menos cultura para emprender que otros países de la UE», dice el CEO de Baïa Food.

Las aportaciones de capital a este sector parecen haberse desinflado durante el comienzo de año

En cuanto al conjunto del sector tecnológico del Viejo Continente, las cifran señalan que crece cinco veces más rápido que el resto de la economía europea. El total invertido en tecnología alcanzó los 20.255 millones en 2018, casi cinco veces más que los 4.403 millones de 2013.

Según el estudio 'Estado de la Tecnología en Europa', elaborado por las consultoras especializadas Atomico y Dealroom, España junto con Portugal se están convirtiendo en todo un «imán para el talento tecnológico».

Aunque las voces críticas contra La Moncloa se multiplican y las barreras para lanzar los negocios siguen ahí. «El español es un mercado muy maduro y competitivo, pero con muchos obstáculos. Las empresas establecidas tienen mucha fuerza y no lo ponen fácil a los nuevos, los consumidores no son especialmente aventurados para probar novedades y tampoco hay un entorno administrativo demasiado proclive a la innovación», apunta Antonio Espinosa de los Monteros, cofundador y CEO de Auara, una 'startup' que hoy es una marca de agua mineral reconocida por su solidaridad.

El pasado mes de octubre, Pedro Sánchez anunció la conversión de España en una nación emprendedora. Durante el último 'South Summit 'celebrado en Madrid, el líder del Ejecutivo anunció una estrategia para «fomentar el desarrollo del ecosistema de las 'startups' o empresas emergentes de base tecnológica».

Un concepto nacido en Israel y que por primera vez se escuchó esta legislatura desde el Ejecutivo por boca de Francisco Polo, secretario de Estado para el Avance Digital. «Es una buena idea, pero parece que no se están dando los pasos adecuados», explica a Innova+ el presidente de la Asociación Española de 'Startups', Carlos Mateo.

Son pasos que, por ejemplo, apuntan a la subida de cotización de los autónomos, impuestos a las tecnológicas y apoyos a las leyes de 'copyright' comunitarias, «especialmente a la parte más dura», recuerda Mateo.

Otros nombres reconocidos del sistema emprendedor español criticaron abiertamente las palabras del jefe del Ejecutivo en ese encuentro sectorial. Iñaki Arrola, inversor en KFund, calificó el anuncio de «postureo», mientras Aquilino Peña, inversor en Kibo Ventures, denunció que los «emprendedores necesitan ayudas, no decretos»

Al otro lado de esta postura pesimista se sitúa un emprendedor metido ahora a político: el propio Francisco Polo. «Somos un país de contrastes, lleno de riquezas y con un gran potencial. Nuestra posición en este mapa global es única y privilegiada. Tenemos una oportunidad de sumarnos a la economía del futuro y no la podemos dejar escapar», señaló en su blog personal sobre esa estrategia.

«España tiene menos cultura emprendedora que otros países europeos. Creo que se debe a que en el colegio y la universidad no nos forman para desarrollar el espíritu emprendedor que llevamos dentro. No nos enseñan a ser creativos, ni a trabajar en equipo», apunta Guillermo Milans del Bosch, cofundador y co-CEO de Baïa Food.

El ejemplo francés

El plan que abraza el Ejecutivo de Pedro Sánchez es de clara inspiración francesa. En junio de 2017, el empresario francés Xavier Niel inauguró el campus de 'startups' más grande del mundo en el Viejo Continente: 34.000 metros cuadrados con más de 3.000 estaciones de trabajo y una veintena de proyectos en marcha con cientos de socios, como Microsoft y Facebook.

A finales del año pasado Emmanuel Macron, presidente de Francia, defendió en ese campus, conocido como Station F, su apuesta por su «nación emergente». Para ello prometió impuestos justos y reglas antimonopolio más fuertes a nivel europeo.

«El emprendimiento es la nueva Francia», apuntó meses atrás el jefe del Ejecutivo de París. «Lo que tenemos que hacer es cambiar en profundidad nuestro modelo. Quiero que Francia sea una nación de 'startups'», advirtió.

En España, la Asociación Española de 'Startups' ha pedido un mejor tratamiento fiscal de las inversiones por parte de 'business angels'; y apoyo a la captación de talento internacional a través de un visado especial para emprendedores e inversores. Un aspecto que ya se ha desarrollado en Francia para 2019 con la simplificación de esa autorización tecnológica, el 'French Tech Visa'. «Me gusta comparar un investigador en Harvard con otro en Francia. Aquí la escuela es gratuita y excelente, la atención médica es gratuita y también hay un sistema de jubilación. Por el otro lado, no hay nada», explicó Macron a principios de mes frente a miles de emprendedores.

«En España hace falta que desde pequeños tanto escuelas de primaria y secundaria como familias fomenten la importancia de crear empresas innovadoras y generen un cierto sentido de urgencia en los niños. En las culturas angloparlantes y en muchas asiáticas, una persona que emprende, que genera valor tangible y riqueza para la sociedad, se considera, se premia, y se defiende como algo sagrado», relata Antonio Cantalapiedra, cofundador y co CEO de Woonivers.

España cerró 2018 con 4.115 'startups' nuevas -la mitad que el principal polo europeo en este ámbito, Londres con 8.974-, según un informe del Mobile World Capital, aunque seis de cada diez se concentraba en Madrid o Barcelona. Valencia (261) y Bilbao (60) van en ascenso.

El ecosistema tecnológico europeo cada vez más toma cuerpo y los unicornios empresariales, compañías con un valor superior a 1.000 millones de dólares (882 millones de euros), son cada vez más frecuentes. El último informe publicado por GP Bullhound, un banco de inversión especializado en el sector tecnológico, cita por primera vez dos compañías españolas entre las 15 primeras de su ranking: Cabify y Letgo. Y conforme a la última edición del Tech Tour Growth 50 2017, le podemos sumar otros nombres: AlienVault, Carto, Scytl y Wallapop. «Somos un país con mucho talento y emprendedor, a pesar de las trabas que nos ponen», apunta Mateo.

En cuanto a otros países del continente europeo, en Alemania se invertirán este año 4.030 millones de dólares (3.549 millones de euros) en compañías tecnológicas, un 35% más que en 2017, mientras que en el Reino Unido la inversión ascenderá a 7.400 millones de dólares (6.515 millones de euros).

Mucha concentración

España no es el único país de la UE con este mal endémico. El talento de las 'startups' está muy concentrado. Según un informe de la Comisión Europea, al menos 476 ciudades de los Estados de la Unión cuenta con al menos una 'scaleup'. Hablamos de una 'startup' que al menos ha conseguido un millón de dólares y afronta el siguiente escalón en su crecimiento: convertirse en una gran empresa.

Sin embargo, el dato más significativo es que de esas 476 ciudades tan solo 48 dominan el panorama innovador, según el mismo estudio. Estas 48 ciudades son consideradas por la Comisión Europea como 'Top StartupCity Hubs', esto es, bases para el desarrollo de estas empresas dado que acumulan la mayor concentración de 'scaleups' en sus países respectivos.

En España, Barcelona y Madrid concentran el 85% de este tipo de compañías. En concreto, la capital catalana aglutina más 'scaleups' con un total de 125, por las 93 que se asientan en la metrópoli.

Además, ambas ciudades conforman el 95% del capital inversor recibido. Si se compara la población que poseen estas 48 ciudades y su contribución al PIB europeo, la asimetría entre el dinero y la innovación generada por estas urbes resulta más llamativa: solo representan al 14% de la población del continente y su aportación al PIB es del 34%.

En el resto del Viejo Continente se repite este patrón de desigualdad entre metrópoli y el resto de las ciudades del país. En el caso de Francia, la capital París ejerce sobremanera su dominación frente al resto de municipios: acumula el 72% de las 'scaleups' y el 80% del capital.

En el caso de Alemania, el poder está más repartido. Berlín se queda con el mayor pedazo del pastel, pero la desproporción es sensiblemente menor: 54% de 'scaleups' y 66% de las inversiones.

La verdadera brecha, no obstante, se observa al comparar Estados: Londres pesa más que decenas de países en su potencial innovador.

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