Un empleado de Hispapost maneja una remesa de cartas publicitarias de una gran superficie comercial. :: r. c.

Nace la versión ecológica del 'e-commerce'

Hispapost quiere convertir el reparto de paquetería pequeña en un negocio descarbonizado, con entregas a pie y en coche eléctrico

J. A. GONZÁLEZ MADRID.

El envío de paquetería creció en España el año pasado casi un 16%, mientras que el sector postal tradicional descendió un 11%, aunque siguió siendo el grueso del negocio, según el último informe anual sobre la evolución del sector postal, obra de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El estudio muestra una notable caída del volumen de actividad (-7,9%).

El auge del comercio electrónico ('e-commerce') ha disparado el envío de paquetería, especialmente pequeños bultos. La fiebre del 'Black Friday', unida a la campaña navideña elevó el número de transacciones hasta los 205,8 millones en los últimos doce meses, según la CNMC.

Para este ejercicio se ha previsto un aumento del 10% o, lo que es lo mismo, más de 2,5 millones de paquetes de media repartidos al día en las fechas posteriores al ya famoso viernes negro.

Plantar cara a Correos

El pasado verano, la CNMC acusó a Correos de discriminar a los pequeños clientes frente a los grandes. La batalla en el envío postal es convulsa por la irrupción de la digitalización y el 'e-commerce'. El déficit tarifario es una de las preocupaciones de empresas como Servinform y Akropost, unidas para poner en marcha Hispapost y convertirse en «la alternativa para empresas y clientes» ante el alza las tarifas por el déficit tarifario que «está debilitando el canal postal».

El aumento de los envíos eleva el tráfico en las ciudades, la congestión y la contaminación. Por eso la descarbonización de la economía y de los negocios son puntos básicos en las políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de las compañías.

La última milla, es decir el reparto y entrega en ciudad, se ha convertido en piedra angular de esa estrategia. Hispapost, la alianza entre Servinform y Akropost, pretende reducir al mínimo la huella de carbono de sus envíos.

«Tenemos la base financiera para que sea rentable y hacerlo ecológico. Y en la parte postal vamos a decir que sostenemos nuestra compañía e incluso ya lo hacemos rentable y legal», afirma a este periódico Íñigo Bustamante, director general de Hispapost.

La apuesta de esta nueva compañía española para competir con el saturado mercado de reparto es tener emisiones cero de CO2 o, al menos, intentarlo. «La única parte que contamina es el arrastre nacional», apunta Ignacio Rufo, consejero delegado de Servinform.

Faltan medios

El traslado por carretera desde el centro de reparto aún se tiene que hacer en camiones o, incluso, por barco a las islas. «Hoy por hoy no hay medios ecológicos que puedan hacer un transporte desde Madrid al resto de capitales del país de una manera sostenible», añade Bustamante.

La apuesta ecológica de Hispapost se centra en una distribución de la última milla o entrega en casa «100% ecológica» señalan los responsables de la compañía. «La última milla se va a hacer a pie en algunos casos con un método totalmente eléctrico y incluso la distribución en zonas urbanas se realizará con vehículo eléctrico», puntualizan.

Para llegar a los hogares, Hispapost tiene previsto desplegar una red de hasta 2.500 «andarines», personas que entregarán en mano «pequeños paquetes y de pequeño gramaje», recuerda el director general de la compañía.

En EE UU, Google y Amazon ya trabajan en el envío de paquetería por el aire con drones y solo esperan luz verde de las autoridades para empezar «La regulación en España es más complicada», admite.