Paneles solares que trabajan con la luna

Una empresa logra una solución más eficiente para captar energía sin las baterías usuales

J. A. GONZÁLEZ

madrid. España ha despertado en el despliegue de energías renovables, mientras China concentrará hasta la mitad del aumento en energía fotovoltaica, relevando como líder mundial a la Unión Europea en 2021. Sin embargo, en España hasta 100 millones de hogares instalarán paneles solares en sus tejados los próximos cinco años, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La energía solar está abriendo los ojos de emprendedores e innovadores. Uno de ellos es José Antonio Moreno, fundador de Heat Energía; junto a Mónica Sánchez y Eduardo Oliva trabajan en el desarrollo de paneles solares y también lunares.

Su solución genera energía renovable por el día y también por la noche; y lo hace sin las baterías que equipan los tradicionales paneles solares. «Nuestros paneles utilizan materiales termoeléctricos para generar energía a partir de diferencias de temperatura», explican.

La idea de estos físicos se basa en el enfriamiento radioactivo y sus posibilidades en la generación de energía, evitando la limitación de la energía solar al aprovechar ese descenso de temperatura. Así, una superficie orientada al cielo pasa su calor a la atmósfera como radiación térmica, perdiendo algo de calor en el espacio y teniendo una temperatura más fresca que el aire del entorno.

El ejemplo de este fenómeno es la formación de la escarcha en el césped durante las noches de congelación. El mismo principio se puede utilizar para generar electricidad, aprovechando las diferencias de temperatura para producir electricidad renovable por la noche, cuando la demanda de iluminación alcanza su punto máximo.

«Este proceso ofrece una mayor cantidad de energía durante el día, por lo que el uso de un reservorio térmico compensa ambas fases, ofreciendo una producción altamente estable», relatan.

En España el almacenamiento de la energía eléctrica se hace sobre todo a través de centrales hidráulicas reversibles. Estos centros bombean agua desde cotas bajas hacia los embalses, con objeto de almacenar energía potencial cuando la demanda de energía es escasa.

En otros países, la opción ha sido la fabricación de baterías gigantescas conectadas a la red eléctrica para almacenar energía. «Pero son caras, contaminantes y tienen un corto ciclo de vida, 5 años frente a los 20 de los paneles», apuntan los responsables de Heat Energía.

Uno de los ejemplos más recientes es el de Tesla, que ha construido una batería en Australia con capacidad de 129 MWh, equivalente a 150.000 baterías de coche. «Como nuestros paneles no usan baterías evitamos el gasto de su reemplazo en un más del 60%», concluyen.