«Hay que perder ese miedo irracional a las matemáticas»

Bea Hernández, organizadora de R-Ladies en España, tras la entrevista. /Virginia Carrasco
Bea Hernández, organizadora de R-Ladies en España, tras la entrevista. / Virginia Carrasco

Bea Hernández Científica de datos y organizadora de R-LadiesDefiende la variedad de salidas que permiten los estudios tecnológicos

ARANTXA HERRANZ

Tiene 30 años recién cumplidos y Bea Hernández ya acumula un intenso currículum: científica de datos de una empresa de publicidad, cofundadora de la comunidad R-Ladies (en la que se reúnen mujeres que saben el lenguaje de programación R), voluntaria en Data Helpers (una iniciativa donde si tienes problemas relacionados con el manejo digital de datos puedes contactar con los voluntarios) y miembro del programa de la NASA 'Datanauts'. Considera un mito que las matemáticas sean difíciles y lucha, de manera activa, para acabar con los problemas de diversidad dentro del sector tecnológico.

-¿Tenías claro desde el principio que querías estudiar matemáticas?

-No sabía si quería hacerlo, pero lo tuve fácil porque mi padre estudió matemáticas y se dedicaba a ello. Creía que me iba a dar muchas oportunidades, pero no me imaginaba que la carrera fuera tan teórica. Eso sí, te da una base muy grande para aplicarla en muchos otros campos.

-Una vez que estás en la carrera, ¿te planteas acabar como 'data scientist'?

-La verdad es que no. En Estados Unidos es una profesión con más años de ventaja. En España se hablaba más de 'Business Intelligence' y analista de datos. Me orientaba más al negocio del tráfico, transporte y logística, aunque mi trabajo me dio la oportunidad de acceder a los datos y fue un campo que me gustó.

-¿Cómo recuerdas ese primer acercamiento al mundo de los datos?

-Recuerdo que no me gustaba programar y se me daba fatal. Cuando empecé a trabajar con datos me di cuenta de que no era tan difícil y eso me unió más a ellos. Se me daba bien el análisis y esto me ayuda a saber programar mejor. Desde entonces todo empezó a cuadrar y me hice amiga de la programación.

-¿Es ahí cuando conoces el lenguaje R y te lleva a fundar la comunidad R-Ladies?

-Empecé a programar con R gracias a un compañero del primer trabajo. Al entrar en mi nueva empresa me di cuenta de los problemas de diversidad en tecnología. Fue justo al buscar empleo, pues quería conocer a gente con mis mismos problemas y, además, para ver si era la única o había más mujeres. Ahí fundé R-Ladies con otras dos profesionales, Inés Huertas y Leticia Martín Fuertes.

-¿Cómo surge R-Ladies aquí?

-Es una comunidad que existe a nivel mundial. Contacté con las chicas de global montarlo aquí. Me dieron pautas para hacer el primer 'Meetup' (una serie de encuentros informales con una temática concreta). Coincidí con Inés Huertas en una reunión de trabajo y, junto a Leticia Martín, que habíamos sido compañeras de instituto, hicimos ese primer 'Meetup'. Y de esto hace ya tres años...

-Cuando montáis R-Ladies, ¿os imaginabais todo lo que habéis logrado después?

-No me esperaba lo conseguido, sino algo mucho más modesto. Quería crear comunidad y que la gente se conozca, que puedan contar sus problemas tanto de programación como de su ámbito profesional en tecnología. Hay pequeñas victorias como cuando alguien consigue un trabajo o cambiar gracias a la comunidad. Pero nunca llegué a pensar que podría salir en un periódico por eso.

-R-Ladies también te llevó a un programa de la NASA...

-La NASA tiene mucho dato abierto e hicieron un programa de tipo comunidad, 'Datanauts'. A cambio de trabajar con sus datos y proyectos te ofrecen una serie de mentorías, clases y acceso a hablar con gente que trabaja ahí. Cada seis meses cogen a 50 personas. Yo fui en septiembre de 2017. Lo mejor para mi es poder hablar con gente que trabaja allí, porque hacen cosas muy interesantes y que la comunidad funcione.

-¿Sigues trabajando para esa comunidad de la NASA?

-Estoy metida en un proyecto de tecnología de la información. Tienen un conjunto de datos ('dataset') muy grande con información abierta de muchos campos (ecología, astronomía, biología marina...). Veo cómo acceder a esa información de forma fácil y de qué forma se vinculan unos 'datasets' con otro. Lo hago en mi tiempo libre, cuando quiero, y el coordinador del proyecto te contesta.

NO HABLAR... POR SER MUJER

Bea Hernández busca normalizar la presencia de la mujer en el mundo tecnológico y, sobre todo, darle visibilidad. Por eso entró en la comunidad R-Ladies. Y cree que la situación ha mejorado en general. «No es solo una cuestión de que haya más chicas o se llegue a las niñas más pequeñas, sino que se está normalizando que haya mujeres en equipos técnicos o en sistemas, pero sigue habiendo mucho rechazo y problemas de diversidad», se queja y lamenta.

Ella, «como todas», se ha encontrado ya algún problema. «No es algo descarado. No te ponen mala cara o te tratan mal, sino que son cosas sutiles como dificultades para participar en una reunión o negociar un sueldo», explica.

Por eso cree que las mujeres deben acabar con el miedo al conflicto o a una situación incómoda. «No pasa nada -dice-. Se puede resolver de manera amigable, pero hay que hablarlo».

-¿Recomendarías estudiar matemáticas y orientarse luego a 'data scientist'?

-Si te interesa el tema lo recomiendo, aunque tengo la sensación de que la gente lo ve como un trabajo de más impacto, como si fuera a descubrir enfermedades. Y depende de tu negocio. Matemáticas me gustó mucho. Es una carrera muy diferente a ingeniería; es menos práctica y de hacer cosas. Matemáticas es más teórica y de ir descubriendo. A mí me gustó mucho, pero no quería dedicarme a investigación y me fui a industria. No solo recomiendo estudiarlas, sino que hay que perder ese miedo irracional a que las matemáticas son difíciles. Realmente es un mito. Tienen la misma dificultad que otra asignatura. Hay que estudiar y luego hay gente a la que se le da mejor y a otros peor. Pero no es una carrera imposible. Lo mismo con la ciencia de datos. Hay muchos niveles. No necesitas ser investigador de algoritmos en Facebook. Puedes dedicarte más a la parte de negocio y es muy interesante.

-¿Sientes algo similar con la programación?

-Pues sí, me pasa algo parecido con la programación. Hay cosas que me siguen costando mucho y no soy amiga de la programación de máquina y de configuración. Pero aún así tienes que saber programar, tirar del hilo y programar. Hay materias más difíciles, aunque se puede programar y aprender.