Petroleras y eléctricas intentan modernizarse

Una de las mayores centrales hidroeléctricas de Europa está en Salamanca. :: /EFE
Una de las mayores centrales hidroeléctricas de Europa está en Salamanca. :: / EFE

'Big Data' o 'blockchain' son algunas de las soluciones tecnológicas que usan las compañías tradicionales para renovar sus negocios y resultar más baratas

J. A. GONZÁLEZ

Primero llegaron los Acuerdos de París y finalmente la COP24, la cumbre del clima de Katowice en Polonia. En estas dos citas y muchas reuniones paralelas se sentaron las bases para implantar un plan de acción internacional que limite el calentamiento global a 1,5ºC.

La transición energética, la descarbonización de la economía a escala global y la implantación de políticas de responsabilidad social corporativa (RSC) están provocando que las compañías cuyos modelos de negocio están basadas en fuentes de energía tradicionales echen mano cada vez más de la tecnología y la innovación para ganar en flexibilidad y, a la vez, en productividad.

La aparición del bitcoin ha traído una tecnología que sobrevive más allá de la moneda virtual y ha enganchado a todos los sectores económicos. Quizá el más afectado por ello sea el sector bancario, pero el impacto de la tecnología de bloques llega también al mundo de la electricidad.

El denominado 'blockchain' permite optimizar recursos y mejorar la seguridad de los sistemas que implementan esta nueva tecnología, ya sea desde la identificación de los firmantes de contratos comerciales o la aceleración de los procesos de cambio de comercializadora y la reducción de los costes asociados, hasta la capacidad de asegurar todos los datos de los contadores de consumo y generación.

Vakt es una de las primeras iniciativas 'blockchain' en el mundo de la energía y está respaldada por la tecnología llamada Quorum, impulsada por JPMorgan y que pretende convertirse en una plataforma de transacciones digitales que transformaría el negocio del petróleo en todo el mundo.

La plataforma está recibiendo solicitudes para analizar productos petroquímicos y gas desde EE UU. Además, los responsables señalan que Vakt, una vez que esté completamente operativa, podría reducir hasta el 40% de los costes que se producen en la resolución posterior al comercio.

La tecnología ReOil emplea un proceso termoquímico.

Precisamente esa reducción de costes es una de las principales bazas para reducir los gastos y los costes de las principales petroleras y energéticas. Los tiempos para explorar, perforar y extraer crudo se han minimizado; y se puede acceder a yacimientos que antes eran inaccesibles.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el gas y petróleo recuperable podría incrementarse alrededor de un 5% de forma global. Además, la AIE estima que los costes de perforación podrían caer entre un 10% y un 20%.

«La tecnología digital permite a las empresas petroleras extraer más crudo de las reservas ya existentes a través de perforaciones de mayor exactitud», apuntan los economistas de JP Morgan. Hace unos años esa operación hubiera costado 15.000 millones de dólares; la última, sin embargo, se realizó 'sólo' por 5.000 millones, añaden.

Yacimientos en 3D

Según los analistas del banco norteamericano, las petroleras están usando ya la tecnología 3D para crear réplicas digitales de yacimientos petrolíferos con el objetivo de analizar virtualmente esos sitios. Con ello minimizan los errores que se cometen a diario en la extracción y, a la vez, optimizan los puntos de perforación. Según Morgan Stanley, estas innovaciones podrían reducir los costes un 5% anual.

Desde el año 2000 se ha producido la misma cantidad de plástico que en los últimos 50 años. Asimismo, se estima que ocho millones de toneladas de plástico se arrojan al mar anualmente. Y la mitad de la fabricación de este material es para productos de un solo uso o que tienen una vida útil menor a los tres años.

300 grados es la temperatura mínima que se usa para fabricar petróleo a partir de plásticos desechados

La petrolera austríaca OMV ha puesto en marcha una innovadora tecnología llamada ReOil a fin de usar el plástico desechado para generar crudo. A través de un proceso termoquímico, su planta situada cerca de Viena es capaz de generar unos 100 litros de crudo por hora a partir del tratamiento de otros 100 kilogramos de desechos de plástico.

En primer lugar, los residuos recolectados son triturados y calentados a más de 300 grados, donde se les añade un disolvente químico para favorecer el proceso. Así se reconvierte el plástico, que consiste en compuestos de hidrocarburos de cadena larga (cadenas de 1, 2 y 4 átomos de carbono), y también compuestos de crudo de cadena corta (5 o más átomos de carbono).

Con una inversión de unos 10 millones de euros, la petrolera austríaca ha conseguido reutilizar un barril de petróleo varias veces, quemar menos plásticos residuales y reducir además los gases de efecto invernadero. «El petróleo resultante ya está completamente integrado en la refinería», afirma la empresa en un comunicado reciente.

OMV explica que al final de todo ese proceso se generan dos productos principales: un petróleo crudo y, el otro, un «gas explotable». A su vez, de ellos posteriormente «se puede producir gasolina, diésel o bien directamente plástico».