El 'protógrafo', precursor de la fotocopiadora

D. VALERA MADRID.

La capacidad de generar nuevos inventos de Beulah Louise era portentosa. No sólo por la cantidad, sino por la diversidad de su naturaleza. Uno de los artilugios más atrevidos es el denominado 'protógrafo'. Logró sus patentes entre 1932 y 1937 tras las diferentes mejoras. El aparato permitía que al mecanografiar un documento se pudieran realizar al mismo tiempo cuatro copias sin necesidad de recurrir al papel carbón. La clave estaba en una segunda cinta en la máquina de escribir introducida a lo largo del rodillo. De esta forma puede considerarse un precursor de la fotocopiadora. Posteriormente trató de mejorar este invento conectando la máquina de escribir a una rotativa con varias hojas superpuestas.

En cualquier caso, el afán creativo llevó a Beulah Louise a desarrollar en los años sesenta uno de los artilugios más curiosos de su dilatada carrera como inventora. Se trata del horno eléctrico de inyección. En realidad, consistía en una máquina que permitía verter en los alimentos que se cocinaban distintos jugos a través de un recipiente. Sin embargo, el avance culinario no cosechó éxito y Louise pronto abandonó la idea y se dedicó a dar forma a otros ingenios.

Entre los aparatos que desarrolló en los últimos años -hay que destacar que su capacidad para realizar nuevos avances no decreció con la edad- se encuentra un lápiz mecánico o un reloj de juguete para que los más pequeños estudiaran las horas. Y es que el objetivo de Beulah Louise hasta sus últimos días fue hacer algo más fácil el día a día de la gente.