Los otros pioneros de la cardiología

DAVID VALERAMADRID

La historia de los avances científicos en cualquier área no se debe únicamente a una persona. Y en el caso del electrocardiograma no es una excepción. De hecho, antes de que Willem Einthoven lograra medir de forma precisa la actividad cardíaca, el médico británico Augustus Waller ya había logrado un hito al registrar el primer electrocardiograma. Ocurrió en 1886. Sin embargo, la técnica para llevarlo a cabo no era nada práctica, ya que era necesario aplicar un electrómetro a la boca y el pie del paciente. Además de este inconveniente, Waller consideró que su invento no tendría utilidad clínica y no prosiguió con él, algo que apenas unos años después se demostraría un claro error. En cualquier caso, prosiguió con importantes estudios del corazón.

Otra aportación de gran relevancia fue la llevada a cabo por el también británico James Mackenzie. Su trabajo se centró en tratar de trasladar los pequeños impulsos eléctricos del corazón a una gráfica. Algo que consiguió, aunque no de manera tan eficiente como Einthoven, mediante una especie de polígrafo. La mayor aportación de Mackenzie está en que fue capaz de detectar en 1890 irregularidades en las pulsaciones. Es decir, descubrió las arritmias. Un hallazgo que le interesó enormemente hasta el punto de convertirse en el primer gran especialista en el tratamiento de este problema cardíaco.

Estos y otros avances fueron claves para que la cardiología se desarrollase como una rama médica de peso a comienzos del siglo XX.