El sector público lastra la I+D: un 60% menos en ocho años

La presidenta de la Fundación COTEC, Cristina Garmendia. :: /Efe
La presidenta de la Fundación COTEC, Cristina Garmendia. :: / Efe

Las empresas españolas siguen estando lejos de sus homólogas europeas en inversión en innovación

ARANTXA HERRANZMADRID.

La innovación sigue siendo una asignatura pendiente en España, especialmente si nos comparamos con los países vecinos. Aunque las empresas españolas casi igualan ya el máximo histórico logrado en 2008, lo cierto es que sigue sin haber mucha cooperación entre lo público y lo privado, el principal inversor del I+D+i. De hecho, el mercado laboral español aún no es capaz de absorber la mano cualificada que sale de nuestro sistema educativo, siendo éste uno de los principales problemas y lastres de la economía nacional.

Según el último informe Innovación en España realizado por la Fundación Cotec (con datos de 2017 pese a ser presentado a finales de junio), el 43% de todo lo que se destina a investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) dentro del país proviene del sector público, el 49% del privado y el 8% del exterior.

Pero, además de ese mayor impulso de la iniciativa privada, el hecho de que la inversión pública en la partida de innovación esté en constante retroceso no invita al optimismo. Según los datos del mismo estudio, en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) se ha experimentado un recorte progresivo durante los últimos ocho años, que se sitúa aproximadamente en el 32% en la partida destinada a innovación desde el comienzo de la crisis hasta los 7.003 millones de euros de 2018. Pero lo que casi resulta más preocupante es que la mayoría de estos presupuestos quedan sin asignar: menos de uno de cada dos euros destinados a esta política no se llega ejecutar en ningún proyecto de investigación.

Así que si tenemos en cuenta estos dos factores (menos presupuesto y menor ejecución de las partidas), España ha pasado de tener un sector de innovación pública que rondaba los 8.476 millones de euros en 2009 a uno de apenas 3.278 millones de euros en 2018. Es decir, una reducción de más del 60%. ¿Consecuencia? Pues que es también uno de los países desarrollados que presenta un menor apoyo público a la I+D que promueve el sector privado en relación al Producto Interior Bruto (PIB): está en el puesto 25, habiendo retrocedido dos posiciones, sobre un total de 39 economías.

Según el informe de la Fundación Cotec, las empresas españolas suelen financiar con recursos propios la mayor parte de la inversión en I+D que realizan en nuestro país. Esta partida representa dos terceras partes de la financiación total, alcanzando los 5.174 millones ahora. No obstante, es cierto que supone una importante mejora, del 10%, con respecto al año anterior. Es más, según ese informe, en los últimos siete años los fondos propios han incrementado su peso relativo en 1.000 millones adicionales, disminuyendo por consiguiente la financiación procedente de recursos ajenos.

Además, y por tercer año consecutivo, en 2017 las empresas españolas aumentaron su inversión en I+D hasta los 7.717 millones de euros. No solo eso, sino que fue el año en el que mayor incremento se ha producido: del 8,3% frente al 2,0 y 3,0%, respectivamente, de los años 2015 y 2016. Es decir, que las empresas sí han conseguido recuperar el nivel de inversión de 2009 aunque todavía es un 4,4 % inferior al dato de 2008, que marcó el máximo histórico con una inversión de 8.073 millones.

Falta cooperación

Otro de los factores que lastran la I+D+i nacional es la escasa colaboración entre la iniciativa pública y la privada. Según la Fundación Cotec, aproximadamente el 90% de la inversión en I+D del sector de enseñanza superior proviene de las arcas públicas, lo cual evidencia la «limitada colaboración público-privada entre nuestras empresas y las instituciones educativas».

Además, el informe alerta de uno de los principales problemas a los que se enfrenta la economía española: la diferencia entre los perfiles laborales que demanda el mercado y los que ofrece nuestro sistema educativo. Y esa baja correlación nacional indica también un nivel de desajuste elevadísimo, en especial para titulados superiores.

Básicamente -según los expertos de la Fundación Cotec- España tiene una potente industria educativa capaz de ofrecer todo un amplio abanico de cualificaciones superiores, pero el mercado productivo no es capaz de absorber toda esa mano de obra altamente cualificada. De hecho, arroja el peor dato de desajuste de toda Europa.