Tecnología desde el aula

El futuro de la educación pasa por la tecnología. /
El futuro de la educación pasa por la tecnología.

La educación, especialmente la online, se revoluciona con las TIC

Amaya Arteaga
AMAYA ARTEAGA

La relación entre tecnología y educación es tan profunda y antigua como diversa. Desde los inicios del desarrollo tecnológico e Internet, los dispositivos electrónicos y las nuevas aplicaciones o programas se han ido internando en las aulas de forma casi natural aunque, en ocasiones, a un ritmo algo más lento.

Por un lado, estos avances exigen que los alumnos se formen en competencias digitales y aprendan a desempeñarse en ese nuevo entorno de ordenadores, móviles, tabletas e Internet, de forma eficaz, para que sean capaces de 'aprender a aprender' y lo hagan de forma eficaz, con responsabilidad y seguridad. Y, por otro lado, esta misma innovación y las TIC permiten que el proceso educativo no solo sea multimedia, de mayor calidad e interactivo, sino que además pueda desarrollarse en cualquier momento y lugar, uniendo a docentes y estudiantes que pueden estar separados por miles de kilómetros, conectarse cuando mejor les convenga y realizar los cursos a su ritmo y según sus necesidades. Las plataformas online de aprendizaje han sido una verdadera revolución en este campo y cada vez tienen más aceptación. En este sentido, las TIC también contribuyen en gran medida al acceso universal a la educación.

En La Rioja, uno de los casos más paradigmáticos de las posibilidades que ofrece la tecnología en el ámbito educativo es el de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), convertida ya en referencia de la formación online. Así lo destaca Julio Montero, vicerrector de Investigación, quien asegura que «UNIR no existiría sin las tecnologías digitales, sin Internet y los ordenadores, sin el mundo digital». «Para nosotros ha sido clave y la importancia en el día a día de la Universidad es capital, porque sin Internet nos paramos», señala. Una de las peculiaridades de la tecnología aplicada a la educación, sin embargo, es que lo fundamental es su sencillez de uso y su aplicación práctica, no tanto lo avanzada o puntera que sea. «Eso significa tanto que sea fácil de usar porque las tecnologías así lo permiten como porque se dirigen a un público que sabe usarlas», apunta Montero. Y esta usabilidad es, por lo tanto, la principal ventaja tanto para los profesores como para los alumnos.

De la tiza a la tablet

Como apunta el vicerrector de Investigación, hubo un día en el que las tizas fueron tecnología avanzada y una herramienta puntera que simplificó la vida de los profesores y mejoró sus posibilidades de explicar y transmitir los conocimientos a sus alumnos. Hoy ocurre lo mismo con las nuevas tecnologías vinculadas al mundo digital, que resultan fundamentales en la medida que alguien es capaz de explicar al usarlas que son útiles y asequibles. «Esto a las universidades les plantea un reto enorme porque los innovadores, que introducen las nuevas formas de pensar, dan cuenta de la utilidad que tienen las nuevas herramientas y son punta de lanza en las nuevas tecnologías, deben estar y están en la universidad española en general y en UNIR en particular», señala Julio Montero. «La frontera del conocimiento la marcan nuestras universidades, especialmente en la aplicación de las nuevas tecnologías en educación, y desde ahí deben de fluir, a través de los estudiantes, al resto de la sociedad».