La telemedicina elimina la Hepatitis C de la cárcel

Un equipo médico de Santander demuestra que es más barato y eficiente el uso de esta tecnología para ciertas patologías en prisión

ARANTXA HERRANZ MADRID.

La telemedicina no es algo nuevo, pero su aplicación en determinados entornos y para el tratamiento de ciertas patologías y enfermedades sí. Ahí es donde radica la innovación que han aplicado en la prisión de El Dueso (Cantabria) en colaboración con el Hospital Valdecilla, en Santander. Un grupo de trabajo liderado por el doctor Javier Crespo y con el equipo de la prisión de El Dueso.

La idea de utilizar la telemedicina para tratar a los enfermos de Hepatitis C en el penal surge hace cinco años, cuando había dificultades en la prescripción de los fármacos. «Uno de los colectivos con más dificultades para acceder a estos medicamentos eran los reclusos», recuerda Crespo. Algo que se debe a que en España la administración encargada de la asistencia sanitaria de la población reclusa depende del Ministerio de Interior, no de Sanidad. Esto llegó a plantear un problema incluso a nivel judicial sobre quién debía pagar las medicinas y a dificultar el acceso.

Además, la prevalencia de la infección entre los reclusos es 10 veces superior que en el resto de la sociedad debido a las prácticas de riesgo de los reclusos. Además, muchas personas que van a prisión no solo son vulnerables, sino que en ocasiones ni siquiera han tenido contacto con las autoridades sanitarias.

«Se puede curar a todos los reclusos y convertir la cárcel en un espacio libre de infección»

Pero, al estar ante una población cerrada «se tiene la opción de curar a todo el mundo, convirtiendo a la cárcel en un espacio libre de infección», explica este médico. «Si nadie tiene la infección nadie se contagia. Es lo que se conoce como micro eliminación».

Así pues, este grupo de médicos decide diseñar un proyecto con varias fases. La primera de ellas aborda la formación de todos los profesionales que van a estar implicados en el proyecto. En una segunda fase se establece el protocolo asistencial. «Se trata de algo innovador, por lo que había que cribar la infección en toda la población reclusa. A aquellos que tenían la enfermedad, se les ofreció participar en le proyecto», explica el doctor Javier Crespo.

En total, 81 reclusos (cerca del 10% de los presos de la cárcel) participan en esta iniciativa. Es entonces cuando se trasladan todos los medios técnicos necesarios para hacer un primer diagnóstico. Doce profesionales sanitarios se trasladan a prisión y a partir de ahí se desarrolla programa de telemedicina: la consulta se hace por parte del enfermo en el centro penitenciario mientras que el médico está en el Hospital Valdecilla, evitando el traslado del enfermo.

Para su evaluación periódica se utiliza la Red Sara, una red pública que une las diferentes administraciones públicas del Estado entre sí. «Es de alta velocidad, cifrada y cumple con la normativa de protección de datos», confirma Crespo. En esta Red, sus usuarios pueden solicitar una habitación o sesión que dura un día o un año y que cuenta con la figura de un administrador. A partir de ahí, el usuario tiene una sesión reservada para utilizar ese espacio.

En opinión del doctor, «la consulta médica es convencional pero por un medio no convencional. Paciente y doctor nos vemos por una cámara y tenemos acceso a todo el historial». Además, defiende que tanto el hospital como el centro penitenciario tienen unas instalaciones sencillas para poder hacer estas teleconsultas, donde apenas hay un ordenador, una webcam convencional y un altavoz. «No hace falta una gran tecnología. Por nuestra parte, la inversión fue de 60 euros para un altavoz mejor que el que teníamos», asegura.

Beneficios anímicos

Los beneficios son varios. Por una parte, «hemos demostrado que se puede hacer la microeliminación de la Hepatitis C en una prisión y de forma fácil», dice el doctor Crespo, convencido de que es posible extender esta iniciativa al resto de cárceles.

Además, el segundo hito es que «se ha demostrado que, mediante un sistema de telemedicina innovador, se disminuyen las molestias a los presos», sobre todo porque su traslado a los hospitales conlleva que tengan que estar esposados y con presencia policial. «Están expuestos al resto de los pacientes, y es algo poco gratificante. De hecho, muchos no quieren ir a los hospitales para evitar esta exposición». Pero, además, la telemedicina ha demostrado que disminuye los costes de manera notable. «La telemedicina no es solo factible sino que es más barata», asegura.

Así, si comparamos un programa de uso de la telemedicina con uno asistencial clásico, el primero supone un ahorro por recluso de 579 euros, aun dedicando más recursos médicos directos para los pacientes. Esto, trasladado a todos los pacientes reales de la prisión de El Dueso, supone un ahorro total de 43.958 euros en esta prisión.

Se ha hecho proyecto espejo en Herrera de la Mancha y los resultados «son idénticos», pese a que es una cárcel de alta seguridad y, por tanto, los presos son diferentes.