Vetos en los despachos, impacto en los consumidores

Huawei anuncia una caída de las ventas en un 30% tras el veto de Google, pero cree que el impacto será solo temporal

J. A. GONZÁLEZMadrid

La orden presidencial de incluir a Huawei en su lista negra por sospechas de espionaje conlleva que las empresas estadounidenses no puedan trabajar con la firma china. La primera en cumplir con la orden de la Casa Blanca ha sido Google, aunque hay un periodo de gracia que finaliza a mediados de agosto.

En un primer momento, el gigante de los buscadores habría retirado a Huawei el acceso a sus productos y servicios, lo que imposibilitaría dar servicio a los dispositivos de la compañía china y por lo tanto necesitarían de un sistema operativo distinto a Android. Y lo mismo respecto a otros servicios como Gmail, Play Store, Google Maps y otros muchos más del Framework de Play Services, propiedad exclusiva de Google.

En 2018 Huawei vendió 206 millones de 'smartphones' en todo el mundo. En un encuentro con periodistas, su director de Consumo en España, Pablo Wang, ha reconocido que las ventas de móviles de la compañía llegaron a caer hasta la semana pasada un 30%. «Mentiría si les digo que no se han visto afectadas», reconoció en público.

Aunque Wang ha querido «tranquilizar» a sus usuarios: «todas las 'apps' van a funcionar y las vamos a actualizar». No obstante, no ha señalado cómo serán los nuevos Huawei si finalmente se cumple el veto desde este verano.

A la espera de la respuesta de Pekín, las empresas tecnológicas de EE UU tiemblan. China es el gran almacén de tierras raras del planeta y son la materia prima para construir muchos dispositivos.

Una simple subida en los aranceles o una limitación de estos extraños minerales elevaría el precio final que se paga, por ejemplo, por un iPhone o iPad no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Aunque «los consumidores en EE UU y China son inequívocamente los perdedores de la tensión comercial», afirman desde el FMI.

El consumo privado representa dos terceras partes del crecimiento económico de Estados Unidos. La Fed de Nueva York publicaba hace pocas fechas un análisis, en el que cifra el coste anual de los aranceles para los hogares del país en hasta 831 dólares.

«Podría -avisa- crear una distorsión mayor en la economía» del país. Duplicaría así el impacto que -estima- provocó en 2018, cuando se activaron las tasas. Y eso, advierten sus economistas, podría comerse hasta seis décimas del crecimiento de EE UU y un punto y medio en China.